“Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o privación de la libertad, tanto si se producen en la vida publica, como en la vida privada”. Art.1.Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer,  Naciones Unidas (1979).

La violencia contra las mujeres es el abuso contra los derechos humanos más universal, soterrado e  impune y vulnera algunos de los derechos más básicos. Está basada en la afirmación de la superioridad de un sexo sobre el otro: de los hombres sobre las mujeres. Afecta a toda la organización de nuestra sociedad y, por tanto, debemos analizarla dentro del contexto social en el que vivimos.

La violencia de género, se da en todas las culturas y clases sociales. Es producto de una desigualdad profunda, una expresión de las relaciones entre hombres y mujeres mantenidas y reforzadas a través del tiempo. Durante siglos, los hombres han dominado el espacio público y también han ejercido su poder en el ámbito privado, un sistema de jerarquías que se conoce como patriarcado. Este reparto de papeles ha dado lugar a una estructura social basada en el sexismo: en el poder otorgado a los varones, (lo masculino), y en la desvalorización y sumisión de las mujeres, (lo femenino). Y ha permitido que las mujeres sean consideradas como propiedad del hombre, de la misma forma que sus hijos e hijas.

“La maté porque era mía”. Esta frase muestra qué hay detrás de la violencia de género. Pero, ¿por qué sucede? Ocurre porque ésta desigualdad constituye la primera forma de violencia estructural contra las mujeres que se manifiesta en: la división sexual del trabajo; el uso de los tiempos y el reparto de tareas de manera desigual. Pregúntate, ¿Cuántas amas de casa tienen un trabajo reconocido y remunerado; ¿Por qué existe tanta desigualdad salarial?; ¿Cuántas mujeres han sido presidentas del país, de los grandes bancos o multinacionales o están en puestos de representación y decisión? En cambio, ¿cuántas son agredidas por el hecho de ser mujer?

El resultado de esta organización social genera en el mundo, de manera explícita: maltrato en la pareja, violaciones, acoso, explotación sexual, mutilaciones, comercio de mujeres y niñas. Sin embargo, sigue siendo un fenómeno invisible y, sobre todo, minimizado.

Lamentablemente, este tipo de violencia se encuentra tan arraigada en nuestra sociedad que, a veces, ni la percibimos ni la reconocemos. Pero está ahí: en las noticias, en la casa del vecino, entre los amigos y las amigas o quizás en nuestra propia relación de pareja: cuando a una chica se le acosa, se le pega o se le impide actuar libremente. ¿Te viene a la mente algún hecho o situación dónde esta violencia esté presente?

La violencia machista atañe en primer lugar a las mujeres  porque ellas son las víctimas. Sin embargo, la cultura patriarcal es un problema de toda la sociedad. También de los hombres, por supuesto.

El maltrato de género no es casual ni es una práctica normal, ni natural, se produce debido a patrones de conducta aprendidos y transmitidos de generación en generación. Por tanto, el hombre o el joven que la ejerce no actúa por casualidad, sino porque ha aprendido, consciente o inconscientemente, que es superior a las mujeres y que le es legítimo imponer sus criterios.

La violencia está incorporada a la identidad masculina como forma de resolver conflictos. Desde pequeños, los niños aprenden a responder agresivamente y se entrenan, a través de juegos, para ganar, luchar, competir, imponer, conquistar… Mientras que las niñas aprender a ceder, pactar, cooperar, entregar, cuidar… aspectos que son considerados de menor valor por el hecho de no favorecer la consecución del éxito y el poder.

Hasta hace no muchos años, se toleraba socialmente que los hombres utilizasen la violencia para afianzar su autoridad. De ahí que la violencia física o psicológica ejercida dentro de la pareja no se considerara como un delito sino como “asuntos privados” o “cosa de dos”. Y si la mujer era asesinada se consideraba “crimen pasional” y suponía una eximente legal.

Actualmente, la tolerancia social hacia la violencia es mucho menor. Sin embargo, todavía demasiadas mujeres y jóvenes soportan un alto grado de maltrato, tanto en sus relaciones de pareja como fuera de ellas Una realidad que los medios de comunicación nos ofrecen diariamente de manera muy desgarradora.

Desgraciadamente, no es algo del pasado: según diferentes estudios, la juventud manifiesta actitudes muy tolerantes ante estereotipos masculinos y femeninos que fomentan la desigualdad entre mujeres y hombres que es el pilar básico que sostiene la violencia de género.

Y si nos centramos en la violencia que se ejerce en  las relaciones sentimentales, es fundamental que la gente joven os deis cuenta de la importancia de detectar, prevenir y solicitar apoyo. Cuando sintáis que algo no va bien, acudir a las personas en quienes confiáis y contar con las organizaciones sociales que se dedican a prevenir esta lacra social.

Factores que distinguen el maltrato:

En el caso de la violencia de género ejercida en el marco de una relación sentimental, hay otros factores que la distinguen:

  • Es el único caso en el que el agresor justifica la violencia en nombre del cariño. 
  • Su principal objetivo es ‘aleccionar’, ‘reeducar’, ‘controlar’ a través del miedo, no exactamente producir un daño físico. El mensaje que lanza el agresor es de dominación: témeme.
  • Siempre es psicológica, en ocasiones llega a ser física, sexual, económica, etc.
  • Se puede desatar en lugares públicos, pero casi siempre se produce en un entorno privado, lo que facilita que sea ‘invisible’ para el resto del entorno de la víctima.
  • Se trata de una violencia ‘extendida’ a propiedades de la víctima y también a sus seres queridos: hijos e hijas, familiares, etc.
Fuentes:
  • Violencia invisible en parejas adolescentes”, Angélica Cuenca, psicóloga.
  • “Guía de prevención de violencia de género”, Federación de Mujeres Jóvenes
  • Asociación No Más Violencia de Género José Antonio Burriel
  • “Construyendo la igualdad  prevenimos la violencia de género”. Dirección General de   la Mujer. Comunidad de Madrid.
  • Violencia contra las mujeres. Instituto de la Mujer
  • Desmontando mitos“, Federación de Mujeres Progresistas.
  •  http://noalmaltrato.com/ Asociación  Integración Activa
  • “El ciberacoso como forma de ejercer la  violencia de género en la juventud: un riesgo en la sociedad de la información y del conocimiento”. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. 2014