Una investigadora de Deusto analiza en su tesis doctoral las realidades machistas digitales

Alerta sobre el alto grado de cosificación del cuerpo femenino online. Y concluye que la educación es una herramienta clave para superar el sexismo.

Bajo el título “El iceberg digital machista”, la investigadora Estíbaliz Linares ha defendido en Deusto una tesis doctoral que analiza las realidades machistas digitales que reproducen las personas adolescentes de Euskadi.

Dirigida por María Silvestre y Raquel Royo, la investigación identifica brechas digitales de género generadas por los medios de comunicación y los videojuegos, cibercontrol y ciberacoso sexual y/o sexista. El objetivo de este análisis, realizado con chicos y chicas de entre 15 y 17 de años, es la prevención e intervención desde el contexto educativo formal.

El estudio constata la existencia de una segunda brecha digital de género que surge de un imaginario cultural que se transmite por los medios de comunicación que aleja a las chicas de los sectores informáticos. No obstante, sí aparecen chicas, aunque son pocas, cercanas a las tecnologías y que se plantean un futuro vinculado a este sector. En estos casos, estas adolescentes suelen tener un referente informático femenino cercano, una socialización basada en esquemas flexibles y han recibido una educación en igualdad.

El mundo de los videojuegos es otro espacio clave que perpetúa la ya denominada tercera brecha digital de género. Y es que, como constata la investigadora Linares, los juegos más utilizados están diseñados en parámetros sexistas y machistas (muchos con una alta carga de violencia machista). Esto genera un rechazo en las chicas y una desafección a este mundo, mientras que en los chicos se da una vinculación sumamente positiva. El videojuego se constituye así en un instrumento clave que abre la puerta de entrada al mundo tecnológico, aunque un tanto desigual.

Las chicas, más activas en Instagram

Otros canales que convergen en la estructuración de la tercera brecha digital de género es YouTube y las propias redes sociales. En concreto, YouTube es uno de canales más utilizados por ellas y ellos y, de hecho, los youtuber conviven con ellas y ellos. En este formato se ve claramente esa ambivalencia, en el que se dan espacios subversivos, pero también aquellos que quedan impregnados por la violencia simbólica y el sexismo, estructurando espacios divididos. Otro apunte que se evidencia en el análisis es que las páginas web quedan en desuso.

Respecto a las redes sociales, Estíbaliz Linares precisa que las redes más utilizadas tanto por chicas como por chicos son WhatsApp, Instagram y Snapchat. Aunque las chicas tienden a ser más activas en las redes vinculadas a la exposición de imágenes como Instagram y sus discursos revelan una ansiedad causada por esa sobre exposición; generándolas sufrimiento y un auto desprecio sobre sus cuerpos.

La investigadora también se ha adentrado en las actitudes de cibercontrol y ha descubierto que las chicas afirman ser más controladoras en cuestiones como la vigilancia de las últimas horas de conexión y redes. Sin embargo, también se percibe que este control se da de forma pasiva, debido a una dependencia emocional que es construida y normalizada por el halo de los mitos del amor romántico, siendo los más destacables: los celos como medida de amor y el mito de la exclusividad.

Sobre el ciberacoso sexual y/o sexista, Estíbaliz Linares asegura que existe un alto grado de cosificación del cuerpo femenino en la red. Además de ello se perpetúa un ciberacoso específico contra las chicas que en todas sus formas tiene como objetivo el control de la sexualidad femenina. En estos parámetros, se observa que la sexualidad femenina queda diseñada en bases opresivas y carcelarias, y aquellas que rompen con estos mandatos se las perciben como “las otras”. Un estigma que impide empatizar con aquellas y que las condena a una constante revictimización.

Orfandad digital

En el análisis también se consigue averiguar otras formas de ciberviolencias machistas como las que sufren las youtubers o las que se perpetúan por otros canales como Ask. No obstante, y si bien estas formas de violencia son comunes tal y como se puede analizar en los foros, esta violencia es una violencia sin nombre lo que repercute en una falta de detección y, por ende, de intervención, legitimando una mayor estigmatización.

Para la nueva doctora de la Universidad de Deusto, la educación formal e informal digital constituye una herramienta de desestructuración del sistema y un motor de transformación. Sin embargo, considera que existen grandes carencias en ambos aspectos lo que ha desembocado en una situación, según sus palabras, de “orfandad digital”.

Aun así, Estíbaliz Linares puntualiza que la adolescencia es sumamente plural y en sus discursos se encuentran identidades muy diversas, con ansias de explorar realidades alternativas y que escapan de las normas de género. Existe, por tanto, una gran esperanza de cambio y transformación de roles. Sin embargo, se han de seguir generando espacios coeducativos más sólidos y duraderos que no se limiten a un reducido número de sesiones y estén únicamente dirigidas al empoderamiento y fortalecimientos de nosotras sino también a la renuncia de privilegios de ellos.

La tesis concluye que la realidad cibernética es mucho más compleja ya que se encuentran tanto espacios trasformadores como sumamente machistas. Lo que quiere decir que las tecnologías por si solas no aseguran un espacio libre de sexismo.

 

Feminicidios y otros asesinatos de mujeres en España: 99 mujeres asesinadas en 2017

Desde 2010 fueron asesinadas 890 mujeres por hombres en España: según el registro de Feminicidio.net, el 86,4% (769 casos) fueron víctimas de feminicidios (por razones de género) aunque solo el 50,4% del total de casos se reconocieron como víctimas oficiales de violencia de género

España, año 2017: Noventa y nueve mujeres asesinadas por hombres. No son crímenes aislados aunque la Plataforma Feminicidio.net los haya clasificado en 10 tipos de feminicidios y otros asesinatos de mujeres. Noventa y nueve vidas arrebatadas por la violencia patriarcal y un espejo que nos refleja la expresión máxima de la desigualdad estructural de las mujeres.

De las 99 mujeres asesinadas en 2017, al menos 81 de ellas tenía algún vínculo o eran conocidas por sus asesinos. La mayoría de ellas, 53 mujeres (53,5%) fueron asesinadas por sus parejas o exparejas; mientras que hijos, padres, padrastros, hermanos, amigos y otros conocidos acabaron con la vida de otras 28 mujeres (siete niñas entre estas).

Feminicidio.net ha presentado la primera entrega del Avance de Informe de 2017. También reestrena base de datos, Geofeminicidio, la Máquina de la Memoria, en la que, ha registrado 901 mujeres asesinadas desde 2010. Se pueden consultar los datos estadísticos visualizados en mapas y gráficos de los casos, por CCAA, provincias y municipios; tipos de feminicidio, relación entre víctima y victimario, escenario del hallazgo de cadáver, etc.

La primera entrega del Avance de Informe de 2017 recopila 30 de los datos estadísticos más relevantes. Este es parte de una serie de 10 artículos que se publicarán a lo largo del mes de marzo.

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) confirmó en febrero de este año que los ataques machistas fuera del marco de la pareja, que se perpetran contra la víctima por el hecho de ser mujer, serán considerados oficiales tras la aplicación del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, que responde a los compromisos internacionales contraídos por España en el Convenio de Estambul.

Feminicidio.net, observatorio independiente de la sociedad civil, lleva documentando los feminicidios y otros asesinatos de mujeres desde 2010 y su última publicación, un Avance de Informe de 2017, duplica las cifras oficiales de 49 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas con un total de 99 mujeres asesinadas (53 por parejas o exparejas) en 2017.

Con un resumen de 30 datos sobre los 99 casos, Feminicidio.net comienza un avance de datos que incluirá entregas durante todo el mes de marzo sobre los motivos y razones que llevan a los hombres a asesinar a las mujeres, perfiles de las víctimas y los victimarios, un análisis de la violencia sexual presente en los feminicidios y un análisis jurídico de las medidas de protección a las víctimas y la responsabilidad del Estado en prevenir este tipo de crímenes, entre otras.

Tasa de prevalencia (mujeres asesinadas por millón de mujeres habitantes): las CCAA a la cabeza en 2017 son Castilla-La Mancha (8,83), Islas Canarias (5,69) y Murcia (5,47). Los nueve casos conocidos en Castilla-La Mancha duplican la media estatal: (8,83, con respecto a las 4,38 de la media de España).

En 2017, la Comunidad de Madrid registra un aumento en el número de casos que alcanza el máximo histórico de la región desde 2010: 18 mujeres asesinadas frente a las 10 registradas en 2016, un 80% más en solo un año. También por municipios Madrid es el que más casos registra (10 mujeres asesinadas), más del doble que el segundo municipio con más casos en 2017, Barcelona (cuatro casos) y más del triple que Sevilla y Almería (tres casos en cada municipio).

Por meses, febrero es el que más casos registra en todo el año: 15 mujeres asesinadas (el 15,1% de los 99 casos del año). Desde entonces, se inició una tendencia a la baja que culminó con el segundo semestre del año con menos registros desde 2010.

Los feminicidios infantiles casi se duplicaron en 2017: de los cuatro casos conocidos en 2016, en 2017 se registraron siete menores asesinadas.

De media, los victimarios tenían 43 años, la misma edad que sus víctimas. Sin embargo, los autores de feminicidios íntimos tenían una media de 35,5 años, siete años y medio menos que la media entre los victimarios de los distintos tipos de feminicidio y asesinato, y 10 años y medio menos que sus víctimas. De media, la edad más elevada entre los victimarios se da en los feminicidios por prostitución (48,5 años).

Entre los actos violentos cometidos por los victimarios con sus víctimas, 26 víctimas de 2017 fueron acuchilladas o apuñaladas y otras 14 degolladas. Otras 19 mujeres murieron a causa de los golpes y 16 fueron asfixiadas o estranguladas.

Una de cada 10 víctimas de 2017 denunció a su victimario (10,2%) y una más retiró la denuncia. Ocho mujeres pidieron medidas de protección, siete la obtuvieron y seis de estas fueron asesinadas con una orden de protección en vigor cuyo riesgo fue considerado alto solo en un caso, mientras que otros tres fueron valorados con riesgo medio, uno riesgo bajo y un último caso no tuvo Valoración Policial de Riesgo (VPR).

Fuente: Feminicidio.net y AmecoPress

El número de denuncias por violencia de género aumentó en 2017

Durante el año 2017, los juzgados españoles recibieron un total de 166.620 denuncias por violencia de género, lo que supone un incremento de 16,4 puntos respecto de 2016, cuando las denuncias fueron 142.893. Las mujeres víctimas de violencia machista fueron 158.217 (incremento del 17,7 por ciento), de las que eran extranjeras 48.110, un 30,4 por ciento.

El Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género ha hecho pública los datos más relevantes de la estadística del año 2017. Entre ellos destacan el aumento interanual en las denuncias presentadas por violencia de género en los órganos judiciales, alcanzándose un máximo histórico anual, y el descenso de más de dos puntos en el porcentaje de casos en el que la víctima se acogió a la dispensa de la obligación legal de declarar.

Asimismo, destacan otros datos significativos como el aumento de algo más de un punto en las condenas a maltratadores y el incremento de 3,4 puntos en la adopción de órdenes de protección, incluidas las medidas judiciales penales de protección de las victimas (tanto de mujeres como de sus hijas e hijos) entre las que sobresalen las órdenes de alejamiento y las prohibiciones de comunicación acordadas.

Las denuncias por violencia machista registran un nivel histórico en 2017

La cifra de denuncias presentadas en 2017 se convierte en la más alta desde que se contabilizan estos datos, superando la cifra de denuncias presentadas en 2008 y en 2016, años en los que se produjeron más de 142.000 denuncias. “Los datos estadísticos correspondientes al año 2017 nos indican, de manera fehaciente, un importante aumento de denuncias presentadas en los órganos judiciales, lo que nos sitúa por un lado en un escenario en el que es positivo que afloren todas las conductas violentas hacia la mujer y hacia los menores y, por otro, es evidente que nos sacude internamente pues estamos hablando de cifras inasumibles, impropias de una sociedad madura y civilizada”, ha expuesto la presidenta del Observatorio, Ángeles Carmona.

El mapa refleja la tasa de mujeres víctimas de violencia de género por cada 10.000 mujeres, donde la más elevada a nivel nacional la registró Baleares, con 95,6 víctimas de violencia, seguida de Murcia con una ratio de 87,8.

En el conjunto autonómico el censo de víctimas de violencia asciende a más de 20.000 mujeres, en concreto 21.300 mujeres valencianas aparecen como víctimas de violencia, lo que supone un incremento del 18,4% respecto al año anterior. De hecho, la Comunidad Valenciana se sitúa en la tercera del país en mujeres víctima de violencia por cada 10.000 mujeres, con una tasa del 85,2, tasa que se rebaja al 58,2 en el caso de la provincia de Castellón.

Algo más de un 69 por ciento de las denuncias presentadas lo fueron por la propia víctima, directamente en el juzgado o a través de atestados policiales. Las denuncias por intervención directa de la policía se sitúan en algo más del 15 por ciento de los casos. Los partes de lesiones recibidos directamente en el juzgado representaron algo más del nueve por ciento de las denuncias.

En cuanto a las denuncias recibidas tan sólo 5 fueron presentadas en el juzgado por la propia víctima, mientras que otras cinco se presentaron por los familiares de la víctima. El grueso de las denuncias por violencia de género tiene su origen en atestados policiales, donde se incluyen las denuncias presentadas tanto por la víctima, por los familiares de la misma o por intervención directa, alcanzando de esta manera las 1.297 denuncias.

Subrayar también el menor número de renuncias contabilizado en 2017 respecto al año anterior. De esta manera si en 2016 renunciaron 391 mujeres durante el año pasado las renuncias disminuyeron hasta 225, es decir se rebajaron un 42%, lo que denota que son cada vez más las mujeres que tras cursarse la denuncia por violencia de género siguen el proceso judicial pertinente. Del total de renuncias 166 fueron de féminas españolas y 59 de mujeres extranjeras.

Destacar también que 335 causas se abrieron a partir de partes de lesiones presentadas directamente en el juzgado, mientras que 19 fueron de servicios de asistencia o terceros.

Aumentan las órdenes de protección

Durante 2017 se solicitaron 44.106 órdenes de protección en los órganos judiciales. Un total de 38.501 órdenes de protección (que incluyen medidas de protección y seguridad de las víctimas) fueron solicitadas en los juzgados de violencia sobre la mujer y otras 5.605 lo fueron en los juzgados de guardia.

Por otra parte, un 68 por ciento de las órdenes de protección solicitadas fueron adoptadas —26.044—, lo que supone 3,4 puntos por encima del año anterior. En los juzgados de guardia, se acordaron 4.116 órdenes de protección, dato que representa el 73 por ciento del total de las solicitadas, habiendo sido denegadas 1.488.

Un 29 por ciento de las mujeres víctimas que solicitaron orden de protección en los juzgados de violencia sobre la mujer fueron extranjeras y un 2 por ciento del total eran menores de edad en el momento de la solicitud, porcentajes que coinciden con los del año anterior.

Incremento en sentencias condenatorias

En 2017 volvió a incrementarse el porcentaje de sentencias condenatorias dictadas por los órganos judiciales españoles en procesos relativos a violencia de género. Frente al 62,6 por ciento de condenas que se produjeron en 2015, y el 66,2 por ciento de 2016, en el pasado año el porcentaje se ha situado en el 67,4 por ciento.

Los datos estadísticos del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del CGPJ reflejan que en el total del año, las sentencias dictadas fueron 49.165, de las que 33.146 fueron condenas y 16.019, absoluciones.

El mayor porcentaje de condenas a maltratadores se produjo en los juzgados de violencia sobre la mujer, con algo más del 84 por ciento (incremento interanual de dos puntos) y en las Audiencias Provinciales, con más de un 80 por ciento. El porcentaje de condenas en los juzgados de lo penal también se incrementó y se situó en el 55,7 cuando en el año anterior se había producido un 54,9 por ciento de sentencias condenatorias.

En cuanto a los juzgados de violencia sobre la mujer celebraron el pasado año un total de 8.407 juicios sobre delitos leves o faltas, de los que 3.421 fueron juicios de enjuiciamiento inmediato. En el 81 por ciento de los casos, los juicios fueron por vejaciones injustas o injurias. Además, estos juzgados ingresaron a lo largo del año un total de 206.244 asuntos penales. El perfil de los delitos instruidos en estos juzgados apenas sufre variación respecto a datos anteriores, ya que el mayor porcentaje, un 56 por ciento, corresponde a las lesiones previstas en el art. 153 del Código Penal y un 11,5 por ciento al de lesiones previsto en el art. 173 de la misma norma.

Un total de 19.890 sentencias penales fueron dictadas en 2017 por los juzgados de violencia sobre la mujer, de las que un 84,2 por ciento (16.741) fueron condenas, suponiendo un incremento de dos puntos respecto del año anterior.

Alerta por el aumento de menores enjuiciados

Otro dato destacable del balance de 2017 es que los juzgados de menores enjuiciaron en 2017 por delitos en el ámbito de la violencia contra la mujer a 266 menores de edad mientras que el año anterior esta cifra fue de 179, lo que representa un aumento del 48,6 por ciento. En total, se impusieron medidas en 249 casos, 210 relativos a menores españoles y 39, a menores extranjeros. “Los datos de este pasado año nos alertan, sin embargo, de que sigue creciendo no sólo el número de víctimas sino también el de menores enjuiciados por la comisión de delitos de violencia de género. Como presidenta del Observatorio me preocupa que persistan todavía actitudes de violencia machista en nuestros jóvenes, que debieran ejemplificar mejor que cualquier otro segmento social los valores de igualdad, respeto y libertad”, ha afirmado la presidenta del observatorio.

Por otro lado, los juzgados de violencia ingresaron a lo largo del año un total de 206.244 asuntos penales. El perfil de los delitos instruidos en estos juzgados apenas sufre variación respecto a datos anteriores, ya que el mayor porcentaje, un 56 por ciento, corresponde a delito de lesiones.

La Presidenta del Observatorio ha querido finalizar abriendo una puerta a la esperanza, “Desde el Observatorio confiamos en que los efectos se dejen de sentir cuanto antes en la prevención, protección , y asistencia a las víctimas, en definitiva sirvan de soporte para la erradicación definitiva de la violencia de género”, ha declarado.

Foto archivo cedida por el Observatorio Contra la Violencia Doméstica y de Género
Fuente: AmecoPress

 

Jueces y abogados llevan a jóvenes a ver juicios para educarlos en igualdad.

Más de 400 alumnos de Bachillerato de Oviedo participan en un proyecto contra la discriminación de la mujer que incluye representar una vista oral

La justicia en igualdad llega a las aulas asturianas de la mano de jueces y abogados. Unos 400 alumnos de Primero de Bachiller de institutos ovetenses han participado ya en el proyecto “Educando en justicia igualitaria”, que finalizará con la asistencia de alumnos a juicios reales que les servirán de modelo para que después ellos mismos representen una vista oral. El proyecto piloto que se desarrolla este curso en Oviedo, se quiere extender al conjunto de la región.

La idea partió del Colegio de Abogados de Oviedo, adscrito al Pacto Social contra la Violencia sobre las Mujeres del Principado, lo que implica el desarrollo de distintas actividades organizadas por las organizaciones que lo suscriban para avanzar en la lucha por la igualdad.

La idea original es de la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE), que preside Gloria Poyatos y que presentó el año pasado en Asturias. La responsable de Igualdad en el Colegio de Abogados de Oviedo, María Martín, cogió el testigo para ponerlo en marcha en colaboración con los jueces y fiscales asturianos y la Consejería de Educación. “La idea es que el alumnado de Primero de Bachiller tenga acceso a la igualdad, a la perspectiva de género y a la lucha contra la violencia pero acercando a los jóvenes a la Justicia, que pese a ser clave en un sistema democrático, es ajena al alumnado”, explicó María Martín.

El proyecto consta de tres fases. La primera consiste en que cinco equipos multidisciplinares, en el que participan jueces, abogados y fiscales, entre otros, se desplazan a los centros educativos para explicar a los jóvenes qué es la justicia igualitaria. Después, los alumnos elaboran unos proyectos que son analizados y seleccionados por los equipos educativos. En este caso, de los 400 alumnos que escucharon en la charla, unos 130 se han animado a elaborar sus proyectos.

La segunda fase consiste en que los alumnos devolverán la visita a los juzgados, asistiendo a juicios reales. La jueza decana de Oviedo, Pilar Martínez Ceyanes, explicó que “acudirán a vistas penales por maltrato, o trata de blancas, o por brecha salarial… todo lo que esté relacionado con la justicia igualitaria”. La tercera y última fase consistirá en que los alumnos tendrán que representar un juicio real.

“Es un proyecto muy ilusionante para los jueces, porque la Administración de Justicia es una de las grandes desconocidas y quien la conoce la valora mucho mejor que aquel que la desconoce”, explicó Pilar Martínez Ceyanes. “Hay programas y series de televisión que más que acercar la Justicia a la sociedad provoca que la alejen. Por eso es tan importante que los jóvenes vean juicios reales”, explicó la jueza decana de Oviedo.

Lucía Gutiérrez y Almudena López, ambas de la Consejería de Educación y Cultura, expresaron el interés que el proyecto había suscito en la administración regional y la excelente receptividad que habían encontrado entre el profesorado. De esa parte se encargó María Teresa Alonso, del Centro de Profesorado y Recursos de Oviedo (CPR), quien indicó que “los profesores se involucraron fácilmente porque están acostumbrados a trabajar con proyectos y están muy implicados en la lucha por la igualdad”.

Fuente: “La Nueva España”. Marián Martinez. Revisado 11.2.18

 

Hay maltratos que no dejan heridas en la piel, sino en el alma.

Hay maltratos que no dejan huellas físicas pero sí emocionales, abriendo heridas difíciles de cicatrizar y curar. Situaciones protagonizadas por el dominio de una persona sobre otra donde el desprecio, la ignorancia o la crítica son los principales elementos de una relación.

Una palabra, un gesto o simplemente un silencio pueden ser suficientes para lanzar una daga directa a nuestro corazón. Un corazón que va debilitándose poco a poco, quedando anestesiado ante cualquier posibilidad de sublevación, porque el miedo y la culpa han sido instaurados.

El maltrato emocional es un proceso de destrucción psicológico en el que la fortaleza emocional de una persona queda completamente vulnerada.

Seducir para atrapar

El maltrato emocional es una realidad muy presente en nuestras días que no entiende de edad, sexo o estatus social. Ya sea en la pareja como en la familia o incluso a nivel laboral, todos podemos ser víctimas de esta situación en cualquier momento de nuestras vidas.

Lo peligroso de los maltratos de este tipo son sus consecuencias y su habilidad para pasar desapercibido. El maltrato emocional es un proceso silencioso que, cuando da la cara, ya ha pasado mucho tiempo desde que se originó, teniendo consecuencias devastadoras para la persona que ha sido víctima.

Su inicio es lento y silencioso, ejercido por una persona disfrazada de encanto con el objetivo de seducir a sus víctimas para atraparlas, sobre todo en las relaciones de pareja. De esta manera, la realidad que el maltrador muestra es una realidad falseada, llena de promesas y deseos que nunca se harán realidad.

El maltratador va preparando el terreno para que la otra persona caiga en sus riendas poco a poco y lograr finalmente influenciarla para dominarla y privarla de cualquier libertad posible.

El poder de la cárcel mental

El abuso emocional es un potente veneno que destruye la identidad de la persona, arrebatándole su fortaleza emocional. Se da de manera indirecta, a través de las reja agujereadas, que dejan pasar a las insinuaciones que buscan culpar e instalar la duda en las víctimas.

La persona víctima de maltrato emocional se encuentra atrapada en una cárcel mental de invalidez e inseguridad en la que su autoestima se va debilitando poco a poco.

Así, cuando la víctima ya ha sido atrapada, el maltratador comienza a destaparse ante ella a través de los desprecios, las críticas, los insultos o incluso los silencios. Por eso, las huellas de estos maltratos no son físicas y no hay heridas visibles en la piel de la víctima, porque el maltrato emocional se ejerce a través de las palabras, de los silencios o los gestos.

Tanto es el daño que se ejerce en estas situaciones que el miedo a actuar para liberarse se ve en muchos casos como un imposible. La cárcel mental es tan sólida que la víctima entra en una profunda situación de indefensióna la que no imagina salida.

Las heridas invisibles en el alma

Las heridas del maltrato emocional son llagas profundas que llegan hasta lo más recóndito del interior de la víctima. No se ven ni se oyen, pero son terriblemente sentidas por la persona que las sufre. Heridas ocultas para los demás, pero profundamente dolorosas para la persona que lo sufre.

Las heridas del maltrato emocional crean un profundo agujero en la autoestima de la persona rompiendo toda valoración positiva de sí misma.

Son heridas originadas a través de los desprecios, descalificaciones y ninguneos que el maltratador ha dirigido a la víctima. Heridas invisibles y enraizadas en el miedo, la culpabilidad y la duda que arrebatan la creencia de cualquier posibilidad de actuar para liberarse de la situación en la que la víctima se encuentra.

Estas heridas sangran no solo en cada encuentro, sino también ante la expectativa de que puedan ocurrir. Lo importante es que la persona no dé por perdida la posibilidad de salir de la situación en la que se encuentra y que tenga en cuenta que estas heridas pueden repararse con ayuda. 

¿Cómo reparar las marcas del maltrato emocional en el alma?

En estos casos, el factor más importante es que la persona víctima pueda identificar la situación en la que se encuentra atrapada, donde carga con toda la responsabilidad y culpabilidad que el maltratador le ha inducido. Por lo tanto, tomar conciencia de que nos encontramos en un proceso de maltrato emocional es el primer paso para poder liberarnos.

Una vez que sepamos donde nos encontramos inmersos, recuperar a nuestros seres queridos y apoyarnos en ellos para que puedan facilitarnos la salida de esta situación contribuirá a que sigamos adelante. Poco a poco, con sus gestos de amor y cariño, pueden ir llenando algunos de los vacíos que en nuestro interior se han originado.

Además, buscar ayuda de un profesional especializado nos facilitará comenzar a reconstruir nuestra identidad y autoestima, para reparar todas esas heridas emocionales invisibles que habitan en nuestro interior. Así podremos volver a reencontrarnos con nosotros mismos.

Reparar las marcas del maltrato emocional en nuestra alma no será un proceso sencillo y rápido, sino más bien complejo y lento. Sin embargo, la satisfacción de volver a encontrarnos siempre merecerá la pena.

Por último, no olvidemos que cada uno de nosotros/as también podemos llegar a originar heridas en el alma de los demás cuando despreciamos, ignoramos o criticamos sin tener que llegar a situaciones de maltrato emocional. Las palabras y nuestros gestos son un arma de doble filo que hay que cuidar…

Cómo identificar a un depredador emocional

Fuente: Gema Sánchez Cuevas, Psicóloga. Revisado 12.2.18

 

Carta de la hija de Ana Orantes 20 años después del asesinato de su madre

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Raquel Orantes, la hija de Ana Orantes, homenajea a su madre con una carta en la que recalca la importancia de su caso en la lucha contra la violencia machista

Hace 20 años de la muerte de Ana Orantes, la mujer que acudió a Canal Sur a denunciar que su marido la maltrataba y que fue asesinada trece días después.

Por este motivo, su hija Raquel Orantes le dedica esta emotiva carta:

Hola, mamá.

Te escribo en la distancia y pasado el tiempo, pero con la esperanza de que mis palabras lleguen de alguna manera a ti.

Hace ya 20 años que te arrancaron de nuestras vidas. Un desgraciado 17 de diciembre que ha marcado nuestras vidas de tu ausencia y ha llenado de lágrimas cada día. Me gustaría decirte que tu testimonio, ese con el que rompiste un silencio para denunciar un matrimonio de más de 40 años de maltrato, ha quedado marcado en la memoria de un país que hoy en día te recuerda; que muchas mujeres ven reflejado su dolor en tu dolor; que gracias a ese acto de valentía impulsaste, por fin, la creación de una ley integral contra la violencia de género; y que, en muchos casos, denuncias como la que tú realizaste no quedan impunes.

Me gustaría contarte que ni una mujer más ha tenido que abandonar su hogar, como lo hacías tú cuando tu agresor rompía en cólera, con todos nosotros avanzando delante de tu partida. Me gustaría contarte que las sentencias son justas, que los jueces no las siguen “interpretando”. Que al igual que tú, ninguna mujer tiene que convivir con su maltratador, que ninguna mujer, aunque haya roto la relación, tiene que vivir con el miedo de que en cualquier momento su agresor entre en casa. Que ningún hijo o hija tiene que permanecer alerta en sus sueños como lo hacíamos nosotros.

Aún recuerdo con angustia cómo, ante cualquier ruido, me levantaba con ese bate de béisbol que antaño sirvió para el juego, y que transformé en un arma de defensa. Con el número de la policía siempre a mano. Con la desazón de dejarte en muchos momentos sola porque tenía que trabajar. Tu angustia era la mía, cada mañana y cada noche.

Me encantaría decirte que todo ha cambiado. Que hay voluntad política, que las movilizaciones sociales son a una, y que todas las personas que trabajan para que se erradique la violencia hacia la mujer han conseguido avanzar. Ojalá decirte que hoy en día hijos e hijas de mujeres valientes como tú no somos los grandes olvidados de la barbarie.

Desearía contarte que nos protegen, que ya ningún niño ni niña llora en silencio su desgracia, acurrucados como lo hacía yo en la soledad gris y triste de su habitación. Que esos críos ya no son maltratados, mutilados psicológicamente, arrancados de sus hogares, asesinados en muchos casos…

Pero, mamá, eso no es así. Las víctimas, palabra que no me gusta porque somos supervivientes de la violencia -y tú lo sabes mejor que nadie-, siguen siendo las mismas. Siguen asesinando con impunidad; seguimos siendo, desgraciadamente, ciudadanas de segunda; y ley, hoy por hoy, no ha conseguido todo lo que debería.

Sabes que nuestras vidas, como hijos, nunca ha sido fácil. Presenciamos demasiadas peleas y agresiones; muchas de ellas, en carne propia. Sufrimos tanta hostilidad y desprecio de una persona que, se suponía, te quería, nos quería, pero que nos consideraba tan sólo objetos de su dominio, juguetes que manejaba a su antojo. Un ser destructor, autoritario, frío y agresivo en casa, pero gentil y agradable de puertas para afuera. Como decía tu padre, mi abuelo, un “candil de puerta ajena”. Alguien que no mostraba su verdadera faceta, alguien a quien desde bien pequeña no he tenido más que miedo, pavor y, aún sin saber muy bien por entonces su significado, desprecio.

Desprecio por todos esos malos gestos contigo y con nosotros, por esas agresiones que jamás nadie debe recibir de un padre o de un marido. Nuestra infancia se reduce a aquella que disfrutamos a ratos a tu lado, cuando él, a quien no considero padre, se alejaba. Esas temporadas en las que permanecía fuera varios meses, VIVÍAMOS, respirábamos, corríamos por las calles, sin el temor de que llegara. Disfrutábamos tanto… ¿verdad, mamá? De nuestra complicidad, de nuestras escapadas al centro de Granada. También recuerdo las visitas a tu madre, nuestra abuela, la que nos comía a besos y nos contaba historias; a la que veíamos y disfrutábamos tan poco… Un aislamiento impuesto que te separaba de todos aquellos a los que queríamos y que nos querían: tíos, abuelos, hermanos…

Te echo tanto de menos, mamá. Me haces tanta falta… En mis decisiones, en mi camino, en mi vida. Has sido y serás la mujer mas valiente y honesta que he conocido. Me has inculcado valores, y me has educado desde el respeto y el cariño. Has sido capaz de sacar adelante a tus 8 hijos, y has logrado que seamos hombres y mujeres de bien, como tú siempre has querido. Con el orgullo de un apellido, ORANTES, que significa todo.

Cuanto daría, mamá, por que siguieras aquí. Me imagino cuántas veces levantaste tu mirada hacia ese arco de Elvira que vio tu infancia y adolescencia pasar, cuántas veces te perdiste por las callejuelas de Granada. Cuántas veces bebiste en esa fuente que antaño calmaba la sed de los comerciantes que convivían en una calle ahora tan diferente… Cuántas te quedaste rendida, dormida cerca de la pequeña tienda que tu madre regentaba para sacaros a ti y a tus 5 hermanos adelante. Cuántas noches en vela perfilando las mantillas que lucen las mujeres en Semana Santa, cosiendo para poder llevar ese vestido de domingo que soñabas. Tan coqueta y femenina, tan llena de energía. Cuántas ilusiones acogería tu alma, cuántas añoranzas y risas derrochaste en esos tiempos en los que eras solo esa niña que crecía ajena a la desdicha y la sinrazón de su futuro. Cuánto daría por haberte librado de tanto sufrimiento.

A veces recorro la calle Elvira, donde naciste, y el barrio en el que te criaste, y cada vez lo disfruto más. Antes me inundaba la tristeza, pero ahora te imagino y me llenas el alma de tanto amor y tanta dicha de haberte tenido en mi vida que por un momento siento que estás aquí y sigues a mi lado. Mujer valiente donde las haya, mujer con principios. Ojalá estuvieras aquí para poder escribir ese libro que querías, porque como tú decías, tenías experiencias para hacerlo. Te extraño cada día, estás en mí y eso me consuela pero daría mi vida por otro último abrazo tuyo. Te echo de menos y siempre estás en mi pensamiento y en mi corazón. Hasta que nos volvamos a encontrar… Te quiero, mamá.

Fuente: SER. Granada  Revisado 8.1.18

La muerte anunciada de Andrea y su maltratador ‘El Peonza’ al embestir contra la gasolinera

ANDREA Y SU EX

Andrea y Víctor cuando eran pareja. Redes sociales

La joven, de 20 años, había presentado varias denuncias a su agresor, sobre el que pesaba una orden de alejamiento. Él se la saltó y la raptó cuando se disponía a acudir al trabajo, pese a que ella estaba bajo seguimiento de la Policía.

Era el día de su cumpleaños. Pese a ello, Andrea Carballo Claramonte se levantó para ir a trabajar al almacén de naranjas de su ciudad, Vila-real (Castellón), en el que se ganaba la vida. Era muy temprano por la mañana y todos los días seguía la misma rutina: despertarse, vestirse y salir a la esquina de su calle para esperar a una compañera que la llevaba en coche. Pero esta jornada era especial: era el viernes 22 de diciembre y Andrea soplaba las velas que acreditaban sus 20 primaveras.

Era el día de su cumpleaños. Por eso, Andrea decidió salir a tomar un café con un amigo. No era otro que el agente de Policía que le hacía seguimiento desde que se animara a denunciar a su expareja, Víctor Llorens Jordá (28) alias ‘El Peonza’, por violencia de género.

Era el día de su cumpleaños. Andrea, que había pasado por una mala etapa tras dejarlo con Víctor, estaba recuperando la alegría de vivir. “Era la niña más dulce del mundo”, se lamenta su madre. Aunque últimamente tanto ella como la Policía sentían que algo no iba como debería. Que su expareja le rondaba, pese a contar con una orden de alejamiento. Que podrían tener un encontronazo, como cuando intentó atropellarla dos semanas antes, el día 13 de diciembre.

Murió estrellada contra un surtidor

Lo que no podían pensar, ni Andrea ni la Policía, es que, aunque fuera la madrugada siguiente al día de su cumpleaños, es que Víctor fuera a ir a buscarla cuando ella se encontrara esperando a su amiga para ir a trabajar. Ni que la obligara a subirse a su Volskwagen rojo. Ni que, en unas circunstancias que aún se encuentran bajo investigación por parte de las autoridades competentes, Víctor estrellara el vehículo en una gasolinera en el término municipal de Benicàssim, situada en la N-340, en sentido hacia Barcelona. Ni que Víctor consiguiera así matarla, por fin. Eran las 6.45 de la mañana del día después de su cumpleaños.

COCHE EMPOTRADO ASESINATO ANDREA

Así quedó el coche tras la embestida. El Periódico Mediterráneo

Al principio todos pensaron que era un trágico suceso, un accidente vial que se había saldado con la muerte de dos jóvenes de Vila-real y de un perro que también viajaba en el coche. Pero, rápidamente, la familia de Andrea habló. “No es un accidente, es un secuestro y asesinato”, clama su madre, Inma.

Víctor conocía la rutina de Andrea. Cuando empezaron a salir, ella tenía 17 años e incluso llegaron a convivir en un piso que alquilaba él. Pero Andrea, después de dos años de violencia, se armó de valor y decidió dejarle. Volvió a casa. Le denunció en varias ocasiones.

“[Que sea un accidente es] mentira. Hace apenas dos meses tuve la peor noticia que se le puede tener una madre, o eso pensaba yo… A su niña la habían estado maltratando durante más de dos años. Lo denunciamos, nos convencieron en el 016 y la policía [sic]. Y, a pesar de todo, lo dejaron libre con una orden de alejamiento de 200 metros. Pero el hijo de puta no dejaba de molestar. Pusimos dos denuncias más. Me reventó dos veces las ruedas del coche. Me forzó la cerradura…Era su cumple, cumplía 20 años y empezaba a ser feliz. Esa tarde se fue con su policía a tomarse un café y yo a la fiesta del cole de mi niño pequeño. Por la noche le dijeron [la Policía] que iban a estar patrullando la zona, pero mi niña se levantó para ir a trabajar y me la quitó. La cogió por la fuerza y me la mató. Empotró el coche a posta el muy cabrón”, trata de desquitarse la progenitora en un mensaje en la red social Facebook.

La Policía Nacional de Vila-real se encarga de la investigación en su posible vertiente de violencia machista, mientras que la Guardia Civil de Tráfico trata de esclarecer de qué modo se produjo el accidente. Las hipótesis son dos: una colisión intencionada por parte del joven, que iba al volante, o bien una pérdida de control del vehículo derivada de un posible forcejeo o disputa.

“La secuestró a base de hostias”

“Aún hay gente que lo quiere tapar. Víctor es un asesino. Tenía órdenes de alejamiento, la acosaba en el lugar donde trabajaba. La secuestró a base de hostias, era muy valiente. Y como cobarde que era estampó el coche contra la gasolinera, sin frenazo, sin nada. Por desgracia puedo dar fe de ello”, cuenta a la reportera el tío de Andrea, Jose. “La niña fue bien atendida por la Policía. Pero esa mañana no había nadie pendiente”.

La familia está consternada. “Nos ha matado”, se sincera Jose. Ambos jóvenes eran muy conocidos en Vila-real. Él, que también tenía denuncias por violencia de género de una relación previa, provenía de una familia de pasteleros “de toda la vida”. A ella, una chica alegre y divertida, le gustaba salir y pasarlo bien. Se la conocía en distintos ambientes.

Los habitantes de esta ciudad castellonense no hablan de otra cosa. La noticia la conoce todo el mundo, sean jóvenes o mayores. Y no paran de sucederse homenajes a Andrea en redes sociales. Nadie duda, según ha podido comprobar este periódico, de la hipótesis machista: que él se suicidara para poder matarla. Aunque, de momento, no hay certezas.

Maricica, la víctima número 50

El 1 de diciembre también fallecía en la Comunidad Valenciana otra víctima de violencia de género. Era Maricica G., una mujer de origen rumano de 53 años que vivía en Guadassuar (Valencia). Maricica, que se dedicaba a cuidar de ancianos, murió de un infarto causado tras recibir una paliza de su pareja, con el que convivía en el Carrer Nou de Guadassuar.

Un vecino de Maricica escuchó los gritos que profería la mujer a causa de los golpes que le propinaba su agresor, también de nacionalidad rumana y de 40 años. El vecino fue quien avisó a las autoridades. Al llegar la Guardia Civil al domicilio la mujer estaba consciente y, en un primer momento, rechazó la asistencia sanitaria y ser trasladada al hospital. No obstante, la insistencia de los agentes logró que la mujer subiera a la ambulancia y fuera trasladada al Hospital de la Ribera. Falleció en el camino.

La autopsia determinó que Maricica G. murió a causa de un paro cardiorespiratorio.

Maricica, 53 años, y Andrea Carballo Claramonte, 20 años, son la quincuagésimo y quincuagésimo primera mujer asesinada por un hombre desde que comenzó el año. En España, en 2017, también han sido asesinadas Jessica Bravo Cutillas, 27 años; María del Pilar Rodríguez Ortellado, de 38 años; María Sánchez Coca, de 66 años; Ana Belén Jiménez Hurtado, de 44 años; Noelia Noemí Godoy Benítez, de 32 años; Rosa María Sánchez Pagán, de 20 años; Matilde de Castro, de 44 años; una mujer de 25 años cuyo nombre se desconoce; Blanca Esther Marqués, de 48; Toñi García Abad, de 33 años; María de los Ángeles, de 77 años; Virginia Ferradás, de 55 años; Cristina Martín Tesorero, de 38 años; Ana Belén y Ana, madre e hija de 46 y 18 años; Carmen González Ropero, de 79 años; J.D.L.M., de 40 años (solo se conocen las iniciales); Laura Nieto Navajas, de 26 años; María José Mateo García, de 51 años; Leidy Yuliana Díaz Alvarado, de 34 años; Margaret Stenning, de 79; una mujer de 91 años cuyo nombre se desconoce; Mariló Correa Pérez, de 47 años; Gloria Amparo Vásquez, de 48 años; Erika Lorena Bonilla Almendárez, de 32 años; Yurena López Henríquez, de 23 años; María Victoria Zanardi Maffiotte, de 44; Ana María Rosado, de 42 años; Andra Violeta Nitu, de 24 años; Raquel López, de 45; María del Rosario Luna, de 39 años; Eliana González Ortiz, de 27 años; Ana Hilda Linares Báez, de 55 años; Susana Galindo Moreno, de 55 años; Beatriz Ros García, de 30 años; Valentina Chirac, de 37; Encarnación Barrero Marín, de 39; Encarnación García Machado, de 57 años; Fadwa Talssi, de 29; Donna Cowley, de 47 años; Maria del Carmen Carricondo Reche, de 66; María Raquel Castaño Urbán, de 63 años; Ana Belén García Pérez, de 38; Marisela Arauz, de 48 años; Irina G., de 38; Catalina Méndez García, de 48 años; Felicidad Bruhn, de 25 años; Katharina, de 35; así como Lilibet Hernández Rodríguez, de 27 años.

En total, la serie ‘La vida de las víctimas’ contabiliza 51 mujeres asesinadas. EL ESPAÑOL está relatando la vida de cada una de estas víctimas de un problema sistémico que entre 2003 y 2016 ya cuenta con 872 asesinadas por sus parejas o exparejas

Fuente: Marta Espartero. El Español. Revisado 27-12-17

Violencia sexual en España: más agresiones, menos recursos

31,7 millones para prevenir la violencia de género en los Presupuestos Generales del Estado de 2017, frente a 152 en material de oficina.

Madrid, 28 noviembre 2017. La violencia de género es un asunto de Estado, repiten una y otra vez quienes nos gobiernan. Pero a la hora de dedicar recursos a luchar contra ella, resulta que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) invierten más en folios y bolígrafos que en prevenirla. En concreto, 152 millones de euros en material de oficina frente a los 31,7 anunciados por la ministra Dolores Montserrat en mayo de este año, muy alejados de los 120 que reclamaban las organizaciones feministas.

 datos violencia sexual

La transferencia adicional de 2,7 millones de euros a las comunidades autónomas para asistencia a víctimas de violencia de género anunciada el pasado mes de octubre supone menos de lo que se gasta sólo el Ministerio de Fomento en seguridad privada cada año y poco más del doble de lo que cuesta subvencionar la cafetería del Parlamento (950.000€).

En el segundo trimestre de año 2017, un total de 40.366 mujeres aparecen como víctimas de violencia de género, lo que supone un incremento porcentual del 20,7% en la variación interanual, ya que en el segundo trimestre de 2016 las mujeres víctimas de violencia de género fueron 33.440.

En un país en el que cada semana se registra al menos el asesinato de una mujer a manos de su pareja o ex pareja y cerca de 1.000 han muerto a manos de sus parejas o exparejas en los últimos 15 años, las comparaciones presupuestarias resultan especialmente dolorosas y reflejan el escaso interés político real por erradicar la violencia machista.

Violencia sexual: aumentan las agresiones, pero no los recursos

Dentro de la violencia de género, un capítulo aparte merece la violencia sexual. Con el caso de la presunta violación en grupo a una joven en Pamplona, cuyo juicio se está celebrando estos días, el problema ha reaparecido en el debate público. Pero víctimas como la de “La Manada” se cuentan por miles: 7.240 mujeres fueron víctimas de delitos contra la libertad sexual en España en 2016, 417 más que el año anterior, según los datos del Ministerio del Interior. Y esta cifra sólo se refiere a las agresiones denunciadas, que se estima que suponen apenas un 10% de las totales. Esta falta de datos contribuye a ocultar aún más el problema.

Frente a este aumento de las cifras en los dos últimos años, la respuesta gubernamental no está a la altura: sólo 9 de las 17 comunidades autónomas españolas disponen de recursos públicos para víctimas de violencia sexual de género (Andalucía, Madrid, Extremadura, Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Cataluña y Valencia). Y no hay un solo centro público de emergencias (24h/7días) especializado en situaciones de violencia sexual de carácter estatal. En algunas de las regiones los servicios no están garantizados, sino que son iniciativas privadas dependientes de subvenciones públicas. Esta situación genera desigualdad territorial y no garantiza estándares mínimos en todo el Estado.

Además, la violencia sexual está excluida de la Ley Orgánica 1/2004, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Esta situación deja a las supervivientes o potenciales víctimas en una situación de desprotección e indefensión jurídica. A esto se añade que el abordaje de las violencias sexuales no suele tener en cuenta a los grupos más vulnerables y sus especiales necesidades: niñas, jóvenes, mujeres transexuales, mujeres mayores, migrantes –en especial aquellas en situación administrativa irregular–, empleadas de hogar, mujeres con discapacidad, con problemas de drogodependencias o las que han perdido su hogar.

Violencia sexual en Europa

La violencia sexual es una de las manifestaciones de la violencia de género más extendida e invisible y afecta a las mujeres a lo largo de todo su ciclo vital, tanto en el espacio público como en sus relaciones íntimas: 1 de cada 3 mujeres han vivido situaciones de violencia física y sexual en todas las regiones del mundo, incluida Europa Occidental. 3,7 millones de mujeres en la Unión Europea han experimentado alguna forma de violencia sexual (datos de Agencia Europea de Derechos Fundamentales, 2014).

El Convenio del Consejo de Europa sobre Prevención y Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres y la Violencia Doméstica, conocido como Convenio de Estambul, exhorta a los Estados parte a establecer medidas para la prevención, protección y reparación de las mujeres, niños y niñas víctimas de violencia sexual, así como a la persecución de dicha violencia. Aunque está vigente en España desde el 1 de agosto del 2014 y es de obligatorio cumplimiento, se desconocen las medidas que se están llevando a cabo para su implementación.

Las diez organizaciones firmantes de este comunicado piden:
• La incorporación de la violencia sexual en la legislación actual y futura sobre violencia de género, respondiendo al art 36 del Convenio de Estambul, vinculante para los Estados que lo han ratificado como es el caso del Estado Español
• responder a la recomendación general 19 del Comité CEDAW respecto a la atención a la trata, explotación sexual y turismo sexual
• que la educación sexual esté presente en el currículum escolar de todos centros educativos como una herramienta preventiva imprescindible de la violencia sexual
• formar adecuadamente en estas materias a los ámbitos jurídico, policial, social y sanitario
• dotación económica necesaria para la lucha integral contra la violencia hacia las mujeres, acorde con la dimensión del problema.

Las organizaciones firmantes, con una amplia y rigurosa trayectoria en la defensa de los derechos humanos y la lucha contra las violencias machistas, son: Médicos del Mundo, Alianza por la Solidaridad, Asociación de Investigación y Especialización sobre Temas Iberoamericanos (AIETI), Creación Positiva, Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), Federación de Planificación Familiar Estatal (FPFE), Fórum de Política Feminista, Fundación para la Convivencia Aspacia, Haurralde Fundazioa, Red de Mujeres de América Latina y Caribe (Red Latinas).

Fuente: Amecopress. Revisado 4-12-17