Hombres oprimidos por el feminismo

Coral Herrera Gómez

Los machistas son los que más “sufren” los efectos de la revolución feminista en sus vidas, porque están perdiendo privilegios. Aquí un listado de los “agravios” que están sufriendo los hombres por culpa de las luchas por la igualdad, la diversidad, las libertades y los derechos humanos fundamentales.

Ilustración: Emma Gascó

Los hombres machistas sienten que la lucha de las mujeres es un ataque directo a su persona, y al género al que pertenecen, así que en vez de combatir las opresiones patriarcales se dedican a señalar a las feministas como las culpables de todos sus males. He aquí algunos de esos agravios que padecen esos varones mientras avanzamos hacia una sociedad igualitaria:

SEXO

– Ya no quedan mujeres vírgenes, puras, dóciles y sumisas. Todas tienen un pasado, una vida propia, sus  historias de amor y desamor. Todas están contaminadas por otros, con lo que les gusta a ellos tener jovencitas entregadas para estrenarlas y sentirse los dioses del Olimpo.

– Las mujeres ahora saben de sexo. Ya no son unas ignorantes, ahora leen, hablan, ven programas de televisión, y se ríen a carcajadas hablando de sexo. Ya no se conforman con lo que hay: ahora quieren encima disfrutar, manejar la situación, expresar sus deseos y su disgusto, se atreven a rechazar a un hombre a mitad del polvo, se atreven a elegir con quién se acuestan y con cuántos, y cómo. Son muy pesadas con el tema del autocuidado, es decir, muchas no follan sin condón: cada vez quedan menos mujeres que creen que las querrás más si se dejan penetrar sin preservativo. Ahora priorizan su salud y evitan tener que pasar por abortos o embarazos, así que a los hombres machistas les resulta más difícil llevar el timón del barco cuando tienen encuentros sexuales con ellas. Dicen lo que les gusta y lo que no, lo que les pone cachondas y lo que no, y para colmo quieren hablar horas sobre ello. Y no les importa herirte con su sinceridad: ya no fingen los orgasmos tanto como antes, y ahora dicen si se han sentido bien o no, si han disfrutado o se han aburrido. Resulta humillante para tantos machistas acostumbrados a los coitos de 4 minutos.

– Ahora las mujeres no necesitan un hombre para gozar en la cama. Y aunque ha sido así desde siempre, cada vez hay más parejas de lesbianas en la calle y en los bares, y su mera presencia coloca  a los hombres en el medio de la nada. Lo mismo con las mujeres bisexuales, que les descolocan más todavía. A muchos no les entra en la cabeza cómo pueden gozar entre ellas sin que haya un falo de por medio, y las acusan de odiar a los hombres, estar traumadas, y ser unas amargadas. Sin embargo, cada vez se las ve más seguras y más felices en el espacio público, se casan y pasean su amor sin vergüenza, ni culpa, ni miedo. No están incompletas, no les falta nada. No necesitan ningún hombre para el placer. Y mientras, ellos las buscan en el porno de manera obsesiva, porque allí su placer está centrado en el macho, se construye para el macho, y en la ficción es el único lugar en el que pueden sentir que las lesbianas están a su servicio. Espejismos para calmar sus miedos y frustraciones.

AMOR Y MATRIMONIO

– Otro de los temas que más les duele es la libertad que sienten las mujeres para acabar con una relación de pareja cuando quieran. Es algo que no les entra en la cabeza, piensan algo así como: “Si esta mujer es de mi propiedad, no es libre para irse. No puede abandonarme, es mía, y de nadie más.”  Y por eso matan a diario a mujeres en todo el mundo: porque cuando quieren hacer uso de su libertad, el machista no lo tolera. Les parece un atentado a su honor y a su prestigio como macho dominante. Su sed de venganza es monumental: a ellos una mujer no les deja así como así. Antes muerta.

– Las mujeres ya no son sirvientas. Ya no están disponibles las 24 horas del día, los 7 días de la semana. No están tan domesticadas como antes. Trabajan, tienen amigas, hacen actividades en la comunidad, tienen vida social, y cada vez protestan más por la carga que tienen en sus hombros. Ahora resulta que quieren repartir la carga por igual y dejarles sin tiempo libre. Los hombres traen dinero a la casa y gozan de media, en España, cuatro horas al día de tiempo libre. Las mujeres en cambio solo tienen una hora al día, si no se quedan dormidas. La mayoría tienen doble jornada laboral: además de traer dinero a la casa, la limpia, la barre, la ordena, la friega. También cocina, lava platos, lava ropa, dobla ropa, coloca ropa, cuida las plantas y las mascotas, cambia pañales, hace la compra, ayuda a los niños con las tareas, administra el dinero, planifica las actividades sociales, controla los temas médicos, cuida las relaciones familiares, cuida a las personas enfermas, a las ancianos y a los bebés. Cada vez somos más las que exigimos a los hombres corresponsabilidad en las tareas domésticas y los cuidados, y eso implica que los hombres ya no pueden vivir con una criada que se ocupe de todo y que cubra todas sus necesidades de alimentación, abrigo, limpieza, sexo y afectos con alegría y con amor.  Y como cada vez hay menos mujeres dispuestas a esclavizarse, y cada vez más valoran su tiempo libre, y se están empoderando con las amigas, los hombres están perdiendo el privilegio de tener su criada sumisa solo para ellos. Sin importar la clase social a la que pertenecen: tanto los ricos como los pobres han gozado de una criada propia durante siglos. Hasta que estalló la revolución feminista y se fue todo al garete.

– Antes los hombres podían tener amantes y prostitutas, ahora es un motivo de divorcio. Sienten que están perdiendo su libertad para disfrutar de una vida sexual amorosa diversa y colorida. Antes se aceptaban las amantes haciendo como si no existieran. Ahora te puede costar la relación y el matrimonio: las mujeres exigen que la monogamia no sea sólo para ellas. Que si un hombre se compromete a ser fiel, no puede ya romper su pacto como siempre ha hecho.

– Antes las mujeres dependían de los hombres para todo: No podían abrir solas una cuenta en el banco, ni viajar sin autorización del padre o del marido, ni poner un negocio, ni tener autonomía económica. Eso las mantenía atadas a su función de sirvienta: dependían de la benevolencia de su dueño. Sólo podían estudiar si su padre o marido estaban de acuerdo. Su formación y su grado de cultura dependían del cabeza de familia. No elegían con quién se casaban. Ahora sí, y eso supone que entre un padre y un futuro marido, se interpone la voluntad de una mujer que quiere decidir con quién quiere compartir su vida. Y esto atenta contra los privilegios que ha tenido siempre un hombre para negociar con el futuro marido de su heredera, y para controlar el destino de su propia hija.

– Ahora son cada vez más las mujeres que contestan a los hombres, que les llevan la contraria, que se atreven  a desafiar su poder y a cuestionar su autoridad en el seno de la familia. Antes todo estaba en orden, cuando ellas permanecían calladas, sumisas y complacientes. Ahora no hay manera de cumplir con el rol de macho dominante: las mujeres están cada vez más rebeldes, más contestonas, protestan más, y cuando están hartas, se van (o lo intentan). También los hijos y las hijas se desmadran pidiendo una democracia en la institución familiar, cuando de toda la vida de Dios las familias han sido monarquías absolutistas en las que ellos ejercían de faraones, de dictadores, de reyes autoritarios. Ahora sienten que no hay forma de ejercer el control y de usar su poder para dominar a los demás, en especial, a sus esposas.

-Antes a los hombres se les permitía tener sus espacios de hombres en los que no estaban incluidas las esposas. Las tabernas, los burdeles, los clubes de caballeros… eran los sitios en los que los hombres hacían negocios, tenían mujeres a su disposición, y podían tener sus secretos. Ahora el espacio público es de las esposas, y se les obliga a hacer una vida social de parejas: asados los sábados en casa de los López, los domingos al fútbol con la esposa porque ahora resulta que les gusta mucho el fútbol a todas, los incontables cumpleaños, bodas, entierros, comuniones. comidas con los amigos, fiestas del pueblo, ir al cine… el único sitio al que no van las esposas es a la cena de Navidad de la empresa, motivo por el cual sube el pico de divorcios tras las vacaciones.

PATERNIDAD

– Los hijos e hijas ya no son de los padres, como antes. Si el padre decidía abandonar a la madre, podía abandonar a sus hijos e hijas o llevárselos. Por ley, los niños y las niñas eran propiedad del padre, y si la madre quería abandonarle, tenía que renunciar a sus hijos e hijas, uno de los mayores castigos para las mujeres rebeldes. Ahora ya no (excepto las mujeres que se casan con príncipes y reyes, que siguen firmando contratos que las obligan a renunciar a sus hijas si desean divorciarse).

– Cuando hay un embarazo no deseado, las mujeres piden responsabilidades y la ley está de su parte: obliga a los hombres a pagar la pensión económica. Antes los hombres patriarcales podían desentenderse de los hijos e hijas bastardas sin problemas. Ahora ya no pueden hacer como que no existen: tienen que pagar esa pensión o van a la cárcel. Siguen teniendo muchos hijos y cada vez más pensiones que pagar, y les parece una injusticia que el Estado les obligue por ley, incluso cuando no quieren vincularse afectivamente con sus bebés.

– Ahora las mujeres no necesitan un hombre para tener un hijo o una hija. Se inseminan, y pueden ser madres sin que haya ningún padre de por medio. Otro rol que los hombres pierden con la modernidad y la posmodernidad: su rol de proveedores de espermatozoides. No sólo las lesbianas recurren a las técnicas de reproducción asistida: también las heteras que se cansaron de buscar al príncipe azul para procrear, y que lograron desligar la idea de amor romántico de la maternidad. Las mujeres formamos cada vez más tribus de crianza en las que los hombres son bienvenidos, pero no son imprescindibles.

ESPACIO PÚBLICO

– Ahora los hombres machistas ya no pueden piropearnos por la calle, ni acosarnos en el transporte público, ni mostrarnos sus genitales en una esquina, ni rozarse contra una de nosotras en la discoteca aprovechando el bullicio del gentío. Ellos creen que acosar sexualmente es un derecho natural de todo macho, y ahora se encuentran con que tienen que reprimirse porque las mujeres se han vuelto respondonas y groseras, te denuncian en media calle de estar acosándolas, te hacen fotos para denunciarte en las redes, y en muchos países constituye un delito. Les duele tener que reprimirse las ganas de hablarnos en el espacio público porque se divierten mucho haciéndonos sentir miedo, vergüenza o asco. Se sienten censurados y amordazados, y se quejan amargamente en redes sociales porque creen que les han quitado un derecho.

– Los hombres machistas ya no pueden contar chistes machistas, ni hacer bromas sexistas, ni poner en ridículo a una mujer delante de todo el mundo con la libertad de antes porque ahora cada vez más mujeres (y algunos hombres) protestan. Los hombres machistas creen que las feministas protestamos por todo y les coartamos su libertad de expresión: criticamos los discursos de odio en anuncios, guiones de las películas, noticias, concursos, todo nos parece machista.

– Los hombres están perdiendo credibilidad y presencia en el espacio público. Las mujeres antes siempre estaban en segundo plano, generalmente sosteniendo el paraguas, y ellos eran los que brillaban exhibiendo sus conocimientos y sus habilidades intelectuales, deportivas, científicas o políticas. Ahora las mujeres están invadiendo sus espacios, ya se atreven a dar lecciones a los hombres, y a situarse a su mismo nivel. Les roban el foco, acaparan la atención de los demás, les dejan en evidencia cuando les superan en conocimientos… Los hombres lo pasan fatal cuando se les cuestiona y se les quita su papel de protagonista y de maestro que todo lo sabe. La lucha contra el mansplaining pone en ridículo a todos los hombres que me explican mi libro, hombres que me explican mi conferencia, hombres que me explican cosas de las que nunca han leído…

– Antes ningún hombre iba a la cárcel por violar a una mujer. Ahora sí. Antes podían forzar a cualquier mujer que desearan, porque nadie las creía, y porque todo el mundo las culpaba. Ahora las creen, y la culpa por fin empieza a recaer sobre los violadores. Y a los violadores no les gusta que definan sus reclamos sexuales como acoso o como violaciones. Porque además, en todas las películas el acoso es romántico, es una prueba de la pasión, es una condición natural del macho que pide su ración de sexo. Entonces no se entiende cómo ahora cuando una mujer dice que no quiere, haya que respetarla. Si toda la vida ha sido justo lo contrario.

– Antes los hombres que tenían empleadas a su cargo podían abusar sexualmente de ellas. Los patronos se aprovechaban de la enorme pobreza y la necesidad de las mujeres para forzarlas, y se entendía como un derecho natural de cualquier jefe, encargado, asistente del jefe, etc. Lo mismo las empleadas domésticas y las niñeras, que las cocineras, las secretarias, las enfermeras, las estudiantes, las obreras en las fábricas o las campesinas en época de recolección en tierras de hombres con poder. En todos los espacios laborales siempre ha habido esa jerarquía de poderes que ha permitido a los hombres violar a sus empleadas, ayudantes, trabajadoras sin ningún problema. Ahora en muchos espacios laborales hay protocolos anti acoso que protegen a las trabajadoras, y ya no pueden ejercer su violencia con la misma impunidad y libertad que antes.

– Ahora las mujeres pueden mandar a los hombres. En el ejército, en la policía, en los ministerios, en las empresas, en las instituciones, en todas partes hay jefas, directoras, juezas, presidentas. Aún son pocas, pero cada vez hay más, y eso les pone a los hombres machistas en una situación de subordinación que les resulta insoportable. Si en casa su compañera tiene más ingresos que él, entonces su frustración aumenta el doble, porque encima pierde su rol de proveedor principal y su puesto como rey de la casa que mantiene a su familia.

– Ahora las feministas pretenden quitarles su derecho a alquilar a una mujer por horas o por nueve meses para que le haga un hijo y se lo venda. Desde siempre los hombres han tenido a su disposición por pocas monedas o por mucho dinero a cuantas mujeres han querido. Para ellos es un intercambio en igualdad de condiciones, y forma parte de la desgracia de nacer mujer: todas están ahí para servir a un hombre, o a todos los hombres, según sea su estatus. Y se justifican diciendo que lo hacen libremente, porque les gusta hacerlo.

Seguro que hay más opresiones que se me pasan por alto: cuantos más privilegios pierden, más víctimas se sienten los hombres machistas. Las leyes se están poniendo de parte de las mujeres, y en la cama y en la casa, todas y cada una de ellas libra una gran batalla diaria por hacer valer sus derechos. Ellos sienten que están perdiendo la batalla, y se sienten frustrados e impotentes: por eso tienen un discurso tan victimista, y por eso tantos reaccionan de una forma tan violenta y brutal.

Luego están los hombres que se están beneficiando de los logros de la lucha feminista. Algunos se lo trabajan para liberarse de las opresiones del patriarcado y están aportando a la lucha desde sus espacios, y otros no hacen nada más que disfrutar de los avances del feminismo. Otro día hablaremos de ellos: hoy los protagonistas son los “hombres oprimidos” que sufren por la igualdad y los derechos de las mujeres.

 

 

XII PREMIOS SOLIDARIOS BIGMAT 2018

En la convocatoria de este año de los Premios Solidarios Bigmat hemos ganado un premio por nuestro proyecto “Libre te quiero” de prevención y detección de la violencia de género entre la gente joven que está constituido por la página web/blog, el Facebook y los talleres de información y sensibilización que impartimos en la universidad y en asociaciones de jóvenes.

#NoTeLoContaronPero la educación no sexista es la principal herramienta contra la violencia de género

El Consejo de la Juventud de España, máximo órgano de representación de las personas jóvenes en nuestro país, ha lanzado una Campaña en torno al Día Internacional Contra las Violencias de Género centrada en la prevención y poniendo el foco en la educación formal, no formal e informal, como herramienta principal. Bajo el hashtag #NoTeLoContaronPero el CJE hace un llamamiento a la importancia de educar sin roles machistas y salirse de las normas del sistema patriarcal.

Como parte de la campaña en redes sociales se irán lanzando mensajes con la intención de dar a conocer el machismo y las agresiones – más allá de la violencia física- que se dan contra las mujeres por el hecho de serlo, las cuales tienen su causa principal en el sistema heteropatriarcal.

De la misma forma, el CJE realizará un coloquio formativo abierto al público sobre la prevención de la violencia de género a través de la educación formal, no formal e informal el viernes, 23 de noviembre a las 19.00 horas en la propia sede del CJE (Calle Montera, 24, 6º, Madrid). En el mismo intervendrán Amparo Moreno, Profesora Titular de la Universidad Autónoma de Madrid y Psicóloga experta en desarrollo y género; Paloma Ruiz, Responsable del área de educación no formal del Consejo y Marta Concepción, miembro del Grupo No Mixto de mujeres desde el que ha salido la iniciativa.

La campaña culminará con la participación del Consejo de la Juventud de España en laManifestación Estatal contra las violencias machistas en Madrid, que tendrá lugar el domingo 25, bajo el lema “Jóvenes por una educación libre de machismos”.

“Cuando vemos en la televisión asesinatos por violencia machista, no se trata de hechos aislados, lo cierto es que el sistema patriarcal se vale de una educación machista que recibimos desde que somos pequeñas todas las personas, y que se ve reforzada a medida que vamos creciendo”, afirma Olga Tostado, Vocal de Feminismos del CJE. Además, añade que esta educación no se limita a aquella recibida en los centros educativos: “desde las aulas, las casas, los medios de comunicación y otros espacios en los que aprendemos constantemente, a las niñas nos enseñan a estar calladas e incluso a ser prudentes y sumisas, mientras que a los chicos se les premia por ser fuertes, valientes o por no mostrar demasiado sus emociones”.

Siendo conscientes de que las asociaciones juveniles tienen un papel fundamental como agentes de la educación no formal, animan a todas las personas jóvenes a la reflexión para cambiar sus actitudes personales y como organizaciones. De la misma forma, hacen un llamamiento a los distintos partidos políticos: “La LOMCE, lejos de defender un sistema educativo que haga desaparecer la reproducción de actitudes y comportamientos sexistas, apoya y protege la educación segregada por sexos” y, como representantes de las personas jóvenes, advierten que el sexismo y el machismo no van a desaparecer si continúa una educación con valores distintos y de formas diferentes a hombres y a mujeres, fomentando así drásticamente comportamientos machistas.

“Desde el CJE estamos convencidas de que la educación machista estaría en la base del iceberg de la violencia de género y es ahí donde vamos a incidir, para visibilizar que los distintos niveles y formas de la violencia de género están completamente enlazadas, desde los roles machistas, los llamados “micromachismos” y los mal considerados piropos callejeros, hasta la violencia física y los propios asesinatos”, concluye Tostado.

Fuente: AmecoPress.

6 medidas urgentes para erradicar la violencia machista

Os dejamos el comunicado de la AMJE (Asociación de Mujeres Juezas de España) ante los asesinatos  en estos días de cinco mujeres, dos de ellas niñas.

La Asociación de Mujeres Juezas de España, ante los asesinatos de cinco mujeres, dos de ellas niñas y  ante lo que parece una normalización de los asesinatos machistas y la pasividad de los poderes públicos emite el siguiente comunicado:

Queremos transmitir nuestra solidaridad a la familia y amigas/os de todas ellas y nuestra voluntad de seguir trabajando por la concienciación de la necesidad urgente de dar una respuesta integral y efectiva a la violencia contra las mujeres.

La violencia contra las mujeres y las niñas es la violación de Derechos Humanos, más universal, más oculta e impune que existe hoy día. Es estructural y cultural y continúa siendo ampliamente consentida por los Estados, incluso en los países que se consideran más desarrollados.

Con cada asesinato se reproducen los lamentos desde todos los ámbitos sociales y los minutos de silencio. Una sociedad bipolar, que sólo se escandaliza con cada  crimen atroz, a pesar de que esta lacra se retroalimenta sobre una nutrida base de microviolencias cómodamente instaladas, normalizadas, y hasta promocionadas desde todas las formas pensables de influencia social.

En particular desde  la Asociación de Mujeres Juezas de España venimos reivindicando, la adopción urgente de  las siguientes medidas que deben dotarse de la correspondiente partida presupuestaria para ser algo más que un formalismo o  un brindis al sol.

Prevención y sensibilización

1º-  Abordaje desde la Educación como vacuna frente a las violencias machistas. Incorporación en los currículos escolares como formación obligatoria  en todos los niveles de enseñanza  de contenidos  específicos en materia  de igualdad y no discriminación,  así como el estudio  de los logros y significado  del movimiento feminista como objetivo formativo específico de la asignatura de Historia. Revisión de los planes y programas de estudio con el fin de que incluyan como referentes formativos a  mujeres relevantes en la historia, la ciencia y la filosofía.

2º– Implantación de Planes de Sensibilización y Campañas con carácter periódico y permanente especialmente dirigidas a los y las jóvenes con el fin de concienciar sobre la eliminación de prejuicios y estereotipos de género, prevenir conductas de violencia machista en los varones y fomentar una imagen de la mujer fuerte y positiva y una masculinidad sana y respetuosa. Extensión del programa educativo “Educando en Justicia Igualitaria”, como una herramienta de educación transformativa desde la justicia, mediante el acercamiento de nuestros jóvenes a los juzgados.

3º- Obtener el compromiso de los medios de comunicación social en la no difusión de contenidos que incidan en la violencia y discriminación machistas y recabar de ellos acciones positivas de divulgación y valoración positiva de actitudes y modos de vida igualitarios y basados en el respeto.

4º-Impartir formación obligatoria y específica en perspectiva de género y no discriminación a todos los y las profesionales que intervengan en el proceso educativo así como procurarles herramientas para la detección de situaciones de violencia machista sobre las chicas jóvenes. Dicha formación deberá integrarse en los temarios de oposiciones, másteres y cursos destinados a la formación del profesorado.

Respuesta Institucional y reformas legales

5º–  Abordar  una reforma del Código Penal  y de la normativa procesal que, en consonancia con el  Convenio de Estambul, de un tratamiento específico a los delitos en cuya comisión se aprecia una claro origen machista fundado en la cosificación y discriminación de la mujer y ello tanto en el ámbito de la pareja como fuera de ella.

Debe  ampliarse el ámbito objetivo y subjetivo de la violencia de género, para adaptarlo al Convenio de Estambul. Se debe ampliar el concepto de violencia de género que recoge nuestra legislación que se limita a la violencia que ejercen las parejas y exparejas de las mujeres y ampliarse a otras conductas que suponen ataques de extrema gravedad sobre la mujer por el mero hecho de serlos tales como  delitos contra la libertad sexual, matrimonios forzados, violencia económica, mutilación genital femenina, trata de mujeres con fines de explotación sexual, el acoso sexual o  delitos de odio basados en el género.

6º- Reforma del Estatuto de la Víctima con el fin de que se reconozca la consideración como tal y se extienda la totalidad de su régimen jurídico a los y las menores descendientes de aquellas mujeres que hayan sido víctimas de algún tipo de violencia machista.  Debe darse a los y las menores un tratamiento y protección específicos, incluida la asistencia social integral y la posibilidad de que se les dote de asistencia letrada autónoma y defensor judicial en caso de conflicto de intereses.

7º- Abordar las reformas procesales necesarias en relación a la actual regulación de la dispensa de declarar en los casos de víctimas de delito así como nuestra legislación penal en relación con las atenuantes de confesión y reparación.

8º – Modificación de la LOPJ y de la Ley de Demarcación y Planta con el fin incrementar el número de Juzgados Exclusivos en materia de Violencia contra la Mujer cuya competencia deberá extenderse a todos los delitos machistas y no sólo los cometidos en el ámbito de la pareja, garantizando y condicionando esta competencia, en todo caso, a que la carga de trabajo que asuman permita un tratamiento individualizado y profundo de cada caso.

Deben eliminarse los Juzgados compatibles y tender  a una mayor especialización de estos delitos,  residenciándolos en un órgano específico que cuente con personal judicial y asistencial adecuadamente formado. La comarcalización de estos juzgados deberá hacerse solo en casos puntuales cuando la valoración de todas las circunstancias , especialmente las de las mujeres, lo aconsejen y no como un mero instrumento de la política de recortes.

9º- Ofrecer en casos de violencia de género no denunciada medios de protección, información de calidad y soporte asistencial digno y coherente con la situación de la mujer, no haciendo de la denuncia la única vía posible  de acceso a información, asistencia y ayudas.   Debe analizarse en este sentido el estado y propuestas para una efectiva implantación del Estatuto de la Víctima de forma autónoma y no vinculada a las vicisitudes del proceso penal.

10º- Para los casos judicializados, reclamamos más medios materiales y personales, así como una organización judicial racional y adaptada a las cargas de trabajo.

11º- Efectivos policiales especializados y disponibles 24 horas, los 365 días del año para atender casos de violencia machista en la totalidad del territorio nacional.

12º- La constitución y rápida implantación de equipos multidisciplinares con formación específica integrados por profesionales de la abogacía, fiscalía, medicina y psicología forense, judicatura, policía  y letrados/as de la administración de Justicia  que orienten, coordinen y aseguren la correcta respuesta en casos de criminalidad machista durante todas las fases del proceso.

13º- Instauración de equipos de acompañamiento integral a la víctima constituidos  por profesionales especializados e integrados dentro de las Oficinas de Asistencia a las Víctimas garantizando que esté permanentemente orientada e informada de las vicisitudes del proceso y de los recursos a los que puede acceder.

14º- Mejora del sistema de seguimiento integral de casos de violencia de género y detección policial del riesgo  (Viogen) incorporando también la valoración del agresor y la situación de  las/os hijas/os, no limitándose sólo a los riesgos de agresión física. Deberá reunir  la totalidad de denuncias presentadas y ser  complementada con la opinión experta de trabajadores sociales, psicólogos y sanitarios (potenciación de las Unidades de Valoración Forense) cuyo número y especialización debe aumentar. Incrementar la coordinación y comunicación de información entre dicho registro y los existentes a nivel administrativo y penitenciario.

15º- Aumento de los recursos sociales para poder derivar a las mujeres  y a sus hijas e hijos  incrementando el número de casas de acogida, pisos tutelados  y  puntos de encuentro familiar. Recuperar las competencias y dotar económicamente de forma suficiente a las entidades locales en materia de asistencia a las víctimas  con el fin de que puedan ponerse en marcha recursos suficientemente dotados y accesibles para ellas

16º- Formación obligatoria y especializada en género para franquear  los prejuicios y estereotipos, de todos los estamentos de la justicia, fiscalía, judicatura, forensía, abogacía y personal al servicio de la administración de justicia  para integrar realmente la igualdad y promover una  justicia con perspectiva de género como principio transversal que cruza todo nuestro sistema de justicia.

Fuente: Revista Contexto

 

Asesinatos machistas consecuencia del vacío

Cinco asesinatos y tres menores en situación de orfandad en menos de 48 horas conducen la mirada hacia normativas vacías de recursos para su implementación, pactos vacíos de presupuesto y de voluntad, procesos vacíos de apoyo a quienes lo necesitan –ellas, las mujeres- y acaso buenas intenciones vacías de compromiso.

En menos de 48 horas, un hombre asesina a sus dos hijas en Castellón –para hacer daño a la madre-, un hombre mata a su pareja en Bilbao, un hombre acaba con la vida de su expareja en Maracena (Granada) y un hombre apuñala a una mujer cuyo cadáver es hallado en una vivienda de El Morche, un núcleo de población del municipio malagueño de Torrox. Otro de los resultados de estos hechos es que tres menores quedan en situación de orfandad.

No se trata de casos aislados. Son la expresión del fracaso de un sistema que no logra proteger a mujeres y menores, ni ubicar acabar con la violencia machista como prioridad. Normativas vacías de recursos para su implementación, pactos vacíos de presupuesto y de voluntad, procesos judiciales vacíos de apoyo a quienes lo necesitan –ellas, las mujeres- y acaso buenas intenciones vacías de compromiso.

Algunas organizaciones califican lo sucedido de “violencia institucional”. Lo cierto es que el sistema de protección está fallando, no solo en el caso de las mujeres que no denuncian, también en el de aquellas que lo hacen. “No se han puesto los medios necesarios”, reivindica Consuelo Abril, de la Plataforma 7N mientras prepara el comunicado que la organización emitirá alertando sobre las negligencias y responsabilidades de las distintas instituciones en los últimos casos mortales por violencia machista.

El padre que asesinó a sus dos hijas en Castellón había sido denunciado. Hubo dos procedimientos abiertos: el primero, a raíz de un parte médico, fue archivado porque la mujer no denunció. Días después, el Juzgado de Familia reguló el régimen de visitas y dos semanas más tarde, la mujer denunció por amenazas. La orden de alejamiento solicitada por la víctima fue denegada dos veces, con la conformidad de la Fiscalía, y la mujer recurrió la decisión. Sin embargo, posteriormente desistió de continuar y el procedimiento fue archivado. Durante el proceso, la policía valoró el riesgo de la víctima como bajo.

Valoración del riesgo, el frágil eslabón

“Que un caso como este haya sido valorado como de riesgo bajo nos está indicando claramente que el sistema de valoración de riesgo está fallando y, consecuentemente, todo el sistema de protección”, asegura Gema Fernández, abogada de la organización Women’s Link.

Su opinión es compartida por Abril, que denuncia que “son demasiados casos de mujeres asesinadas, cuyos casos habían sido valorados previamente de riesgo bajo y por tanto, no habían logrado obtener una orden de alejamiento”.

También la mujer asesinada en Bilbao había presentado con anterioridad una denuncia por amenazas. Las amenazas y el control suele ser un patrón repetido en aquellas denuncias que preceden a los asesinatos machistas, según ha alertado el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en varios informes. Pero al no tratarse de agresiones físicas muchas veces no son valoradas adecuadamente.

Cuando una mujer denuncia, la policía valora el riesgo que sufre a partir de un cuestionario tipo que se introduce en una máquina que arroja una valoración: riesgo alto, medio o bajo. Esta valoración se remite a un juzgado, que solicita la protección de la mujer o no. Es decir, es un sistema, una cadena que, si se rompe, puede implicar el asesinato de la víctima de maltrato o de sus hijos e hijas, utilizadas por el maltratador para hacer daño a la mujer.

En 2011 se aprobó un el Protocolo Médico-Forense de Valoración Urgente del Riesgo. Sin embargo, y según datos de la propia Fiscalía, no se está aplicando por falta de medios. “Las unidades de valoración de riesgo no están siendo eficaces; al final, las están llevando a cabo la policía y tendría que ser un equipo de profesionales de distintos ámbitos y con formación adecuada”, insiste Consuelo Abril.

Además de la valoración de riesgo, hay que revisar todo el sistema judicial y exigir la formación obligatoria y adecuada. Expertas y organizaciones critican que todavía muchas veces la especialización que reciben los operadores de justicia es “un curso on-line de cinco horas”. Gema Fernández, que conoce en profundidad el sistema y el periplo al que se enfrentan las mujeres que denuncian, pues es la abogada que ha llevado el caso de Ángela González Carreño, insiste en un tipo de formación que apunte a un “cambio de mentalidades” y recuerda que “estamos luchando contra la piedra angular del patriarcado que es la patria potestad de los hijos y el poder de los hombres sobre las mujeres”.

Menores

“Todavía tenemos gran parte de la justicia que sostiene que un maltratador sí puede ser un buen padre”, lamenta Abril, abogada de familia y experta en casos de divorcio. Y recuerda que según datos del CGPJ, en 2017 el régimen de visitas del padre solo se suspendió en un 2,8% de las órdenes de protección adoptadas. La patria potestad se interrumpió en un 0,4% y solo en un 0,8% se tomaron medidas destinadas a proteger al menor para evitar un perjuicio o peligro.

Todo esto está sucediendo a pesar de que supuestamente los y las menores deberían ser tenidas en cuenta como víctimas de violencia de género, como sus madres, desde la aprobación de la Ley de Protección a la Infancia desde 2015.

Las organizaciones y expertas reivindican una responsabilidad política, también del CGPJ, ante negligencias como las observadas en los últimos casos de violencia machista y abogan por un compromiso social que coloque este tema en el centro de la agenda pública.

Asimismo, exigen la implementación de las medidas que contiene el Pacto de Estado contra la Violencia de Género. “Se pide mucho a las mujeres, que denuncien, que lo que digan sea coherente, que se enfrenten a las trabas de un proceso difícil en el que muchas veces no se las cree ni se las apoya, en lugar de ver cómo destinar recursos para acompañarlas, apoyarlas y protegerlas”, argumenta Abril.

Hay mujeres que sufren maltrato que no saben cómo pedir ayuda o que no quieren denunciar. Hay mujeres que abandonan el proceso y retiran la denuncia o se acogen a su derecho de no declarar. La madre de las niñas asesinadas en Castellón por ejemplo, desistió en dos ocasiones de seguir con el proceso. Pero todo esto puede cambiar con recursos de acompañamiento, apoyo, y protección hacia las mujeres, con voluntad.

Fuente:AmecoPress –

 

El motor del feminismo son las jóvenes como Sara

ANA MARÍA ORTIZ  Madrid

Sara Naila, estudiante de 20 años y una de las mujeres más activas de la Comisión 8-M, en Madrid. SERGIO ENRIQUEZ-NISTAL

Extiende el brazo izquierdo y muestra la pulsera, una cinta negra en la que se lee: “Por una educación feminista”. Se la anudó en 2014, cuando tenía 16 años y estaba volcada en protestar contra la reforma de la Ley del Aborto de Gallardón. Su hermana pequeña, de 13 años, también lleva una pulsera feminista. “Ya con esa edad tiene conciencia y es algo que pasa bastante. Le hablo de la lucha de clases y me manda por ahí, pero si le digo ‘mira, Blanca, porque lleves un top nadie te tiene que llamar guarra’ lo entiende perfectamente”.

Sara Naila tiene 20 años, ha finalizado 3º del doble grado de Derecho y Filosofía, trabaja en un colegio mayor -se ocupa de la admisión de alumnos-, milita en lasJuventudes Comunistas y pese a su corta edad es una de las mujeres más activas del feminismo español. Ha estado agitando las exitosas movilizaciones del último Día de la Mujer desde la Comisión 8-M y también el levantamiento contra La Manada desde el Movimiento Feminista de Madrid.

¿Que cuándo tomó Sara conciencia de que era feminista? Se retrotrae a la infancia y recuerda cuando la llamaban marimacho porque jugaba (juega) al fútbol y ahí aún no. “Entonces no te das cuenta, te parece normal, pero con 14 años… No es que llegues a tanto como para decir ‘mira qué injustos los roles de género’, pero ves que hay cosas que no están bien: salir a la calle y que te digan piropos, que te toquen el culo…”.

De las movilizaciones sociales que surgieron con la crisis y que confluyeron en el15-M, el feminismo es indiscutiblemente la que más ha calado. Coinciden mayoritariamente los expertos en señalar que su éxito, que ha alcanzado este 2018 una magnitud inédita, está en su transversalidad, en que no tiene un sello ideológico concreto ni pertenece a ninguna generación. Pero apuntan también a que su empuje principal, el motor que arrastra a las demás, son las jóvenes como Sara.

En el barómetro de abril de 2018 el CIS preguntaba: “¿Cómo se definiría usted en política?”. Un 4,2% de los encuestados -el 7,1% de las mujeres y el 1,1% de los hombres- respondía que “feminista”, el mismo porcentaje que quienes contestaban “ecologista” y por encima de “nacionalista” (3,6%) y “comunista” (2%). Un signo de cómo el movimiento se ha abierto paso en la última década es que la opción “feminista” no figurara entre las posibilidades que daba el CIS hasta abril de 2010. En aquel estreno sólo el 1,8% -el 3,5% de las mujeres y el 0,1% de los hombres- se reconocía como tal.

El número prácticamente se ha triplicado en ocho años hasta alcanzar el 4,2% antes mencionado. Y si miramos el porcentaje de quienes se consideran ante todo feministas por tramos de edad, encontramos el refrendo estadístico a ese ímpetu juvenil que refieren los especialistas. Un 10,2% de los jóvenes entre 18 y 24 años -hombres y mujeres- se define políticamente como feminista, sólo detrás de quienes se consideran liberales (14%) y delante de socialistas (8,6%), progresistas (7,5%), ecologistas (7%), conservadores (6,5%)… El porcentaje sería aún mayor si sólo se contara a las chicas.

“No es casualidad que haya habido tantas mujeres jóvenes en las manifestaciones y tengo que decir que con mucho criterio político y mucha formación en materia de género”, dice la diputada socialista Ángeles Alvarez, portavoz de la Comisión de Igualdad en el Congreso y activista feminista desde hace cuatro décadas. “No creo en las implosiones por generación espontánea”, opina cuando se le pregunta por la espita que ha podido prender el movimiento. Habla más bien de un poso que ha ido calando en las últimas décadas, impulsado por las leyes de igualdad positiva y por la creación de organismos, como el Instituto de la Mujer, que han trasladado el discurso de igualdad a todos los niveles. Pone el ejemplo de las asociaciones de mujeres. “No hay pueblo en España que no tenga una. Las primeras posiblemente estaban más vinculadas a relaciones culturales, pero todo este tiempo las ha obligado a tomar conciencia de la importancia de que ellas, como organizaciones, participen en lo que llamamos la agenda política del feminismo; así hemos llegado al 8-M, que es una implosión que tiene que ver con la conciencia colectiva”, explica.

Asunción Bernárdez, directora del Instituto de Investigaciones Feministas de la Complutense, apunta a las consecuencias de la crisis como el desencadenante de que los jóvenes se hayan aproximado tanto al feminismo. “Se han dado cuenta de que aun haciendo todo lo que la sociedad les pide, estudiando, esforzándose, portándose bien, no tienen expectativas ni atisban un futuro feliz, lo que les ha llevado a criticar el sistema impuesto. Y se identifican con el feminismo porque no sólo es crítico con el sistema, sino que, al contrario que las grandes teorías políticas, habla de cómo resolver problemas cotidianos: cómo cuidamos a los hijos, cómo empleamos nuestro tiempo, qué pasa con las grandes diferencias sociales, por qué se usa el cuerpo de las mujeres como objeto…”.

Sara asiente en cuanto a que una de las claves del éxito del movimiento ha sido saber apelar a los problemas concretos de las mujeres, como que su hermana Blanca sea juzgada por llevar un top. Y señala 2014, el año en el que se colocó la pulsera y el de las movilizaciones contra la fallida reforma de la Ley del Aborto de Gallardón, como el momento en que ese caldo de cultivo comenzó a visibilizarse en las calles. Era la primera victoria de la lucha feminista más reciente y el pistoletazo de salida para la siguiente cita: el 7-N de 2015, el día de la también exitosa Marcha Estatal contra las Violencias Machistas. “Fue más importante el proceso que la manifestación del 7-N. Durante cuatro o cinco meses teníamos tres o cuatro asambleas semanales y creamos un espacio juvenil en la Universidad, el Bloque Feminista Estudiantil, con gente de la Carlos III, de la URJC, de la Autónoma y de Alcalá de Henares“, cuenta, redordando cómo se fue armando silenciosamente el feminismo entre los estudiantes.

Para entonces ya no era sólo la adolescente a la que le chirriaban los piropos. “Yo soy cinturón negro de kárate, por ejemplo, porque mi padre me apuntó a kárate para que pudiera defenderme. Y un día me compró un silbato: ‘Toma, Sara, por si alguien te agrede’. ‘Papá, no nos tienen que educar en cómo defendernos de una violación, la educación que nos tienen que dar es que a las mujeres no nos pueden violar'”.

Al 8 de marzo de 2017 se llegó con la convocatoria de media hora de paro simbólicoque tuvo mucho seguimiento estudiantil pero poco fuera de los centros educativos. “Sin embargo la manifestación fue impresionante, bloqueó Madrid, ni nosotras lo esperábamos… ‘Hay que hacer algo más’, dijimos. Y el 8 de abril nos reunimos [la Comisión 8-M] y decidimos ir a la huelga al año siguiente, la preparamos durante todo un año”. Ese año la editorial Merriam-Webster, especializada en diccionarios, eligió feminismo palabra del año porque las búsquedas del término crecieron un 70% respecto a 2016.

En el año que transcurrió hasta el 8-M de 2018, Sara se dedicó a labores de extensión y concienciación, dando charlas en los institutos, potenciando las redes sociales, acudiendo a los barrios para llegar a las señoras que no tenían Twitter, informando a las trabajadoras del Metro de Madrid… Intuyó que el 8 de marzo de 2018 sería histórico cuando el día antes vio que en el acto convocado en el hall de su facultad estaban las estudiantes, pero también las profesoras, las mujeres de administración y las de la limpieza. “Fue una doble victoria porque pusimos nuestras demandas sobre la mesa política -tuvieron que hablar de las mujeres en el Congreso, en el Senado– y también sobre la mesa social. Mi madre diciéndole a mi padre que no iba a cocinar ese día…”.

Cabría pensar que el 8-M se ha materializado, entre otros logros, en el cartel del Gobierno de Pedro Sánchez, con una significativa presencia de mujeres -11 ministras por seis ministros-, y que las feministas como Sara lo aplauden. Ella no lo hace. “Es lo que llamamos el ‘síndrome de la cara bonita’, poner mujeres porque vende, por interés electoral, pero no ha puesto en marcha ninguna medida feminista”, opina. “Una de nuestras preocupaciones era rebajar el discurso para que llegara al máximo número de gente posible, pero, ¿qué pasa?, que todo el mundo se adhiere. Ellos se han adherido pero han malentendido el feminismo. Feminismo no es poner un cupo de mujeres, sino medidas; educación sexual en las aulas, por ejemplo”.

La educación, dice Sara, es el mejor antídoto para evitar casos como el de La Manada, cuyas protestas han liderado las feministas. “En el último examen de Derecho Penal 2 nos pusieron el caso de un chico que intenta besar a una chica en una discoteca y ella se resiste pero al final la besa. Contesté mal a propósito. Dije: ‘Sé que es abuso pero para mí es agresión sexual porque implica violencia e intimidación'”.

La filósofa y pensadora feminista Amelia Valcárcel clasifica los movimientos feministas a lo largo de la historia en tres grandes olas. La primera abarcó desde laRevolución Francesa hasta mediados del siglo XIX y logró el acceso de la mujer a la educación. La segunda se centró en el derecho a sufragio y transcurrió desde mediados del siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mundial. La tercera ola, que comenzó en los años 60 del siglo pasado, se ha centrado en la popularización del término feminista, la lucha por la abolición del patriarcado y la reivindicación de la igualdad real.

Muchas expertas creen que la efervescencia del movimiento feminista actual supone el nacimiento de una cuarta ola. Esto opina Valcárcel: “Hablar de un cambio de fase histórica es mucho pedir, pero creo que sí se puede afirmar que hay un cambio de paradigma. El feminismo es más fuerte, conforma la opinión de la gente y la política tiene que contar con él. Hay en curso una evidente rebelión de la mujer contra el mundo heredado de minusvaloración y acoso, eso es una verdad empírica. Y cuanto más jóvenes, esa rebelión es más fuerte y más profunda porque no hay cosa que haga más desear la libertad que tenerla cerca”.

32,3%

MARTA LEY

La proporción de directoras y gerentes en las empresas ha crecido cinco puntos porcentuales desde 2011, primer año en que se registró esta categoría profesional en la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística (INE). Aunque el dato es optimista, teniendo en cuenta los márgenes de error podría afirmarse que prácticamente no ha variado. Sin embargo, en esta última década la tendencia es una mayor presencia femenina en cargos de responsabilidad: hoy, son casi una de cada tres.

Mayores agravios aporta la Encuesta de Estructura Salarial, también del INE. En el más alto nivel del escalafón salarial las directivas cobran 10.424 euros menos al año que los directivos. Eso sí, hace justo 10 años, en 2008, la diferencia era de 14.310 euros. Y aquí no hay cuestión de jornadas reducidas: el 92% de las directivas trabaja a tiempo completo. De forma general, teniendo en cuenta todos los rangos ocupacionales, la diferencia entre la media de los sueldos masculinos y femeninos incluso se ha incrementado en la última década: de 5.016 a 5.793 euros. Tres meses y medio de sueldo menos para ellas, teniendo en cuenta la media.

El sector con menos desigualdad salarial es el de la restauración y el comercio. Destaca asimismo la categoría de técnicos de salud y la enseñanza, donde la brecha salarial ha crecido un 185% en cerca de 10 años.

Cuando se trata de salarios es más interesante analizar, no obstante, el valor mediano en lugar del medio, para evitar el peso que ejercen sobre este último los sueldos muy elevados. Aunque el INE no publica este dato con el desglose de los niveles de ocupación, sí que lo aporta para el total de los salarios. Atendiendo a la mediana, las diferencias salariales entre hombres y mujeres se recortan en 1.000 euros: en lugar de 5.793 euros menos al año, la brecha más cercana a la realidad asciende a 4.794 euros. En meses, dado que la retribución mediana es más baja que la media, la proporción no varía: ellas cobran lo equiparable a tres meses y medio menos que ellos.

Fuente:  El Mundo

Sexismo, estereotipos y acoso machista en la comunidad, ¿ha cambiado la industria del videojuego?

Toda una tradición de videojuegos ha cosificado a las mujeres, pero empiezan a aparecer historias con protagonistas femeninas de gran fuerza

Madrid, 26 jul. 18. AmecoPress.- Violar a mujeres, acudir a prostíbulos, acceder a sexo y bailes eróticos pulsando un botón o asesinar a golpes a los avatares femeninos son algunas de las actividades fácilmente accesibles en un amplio catálogo de videojuegos que, a pesar de estar recomendados para mayores de edad, pueden llegar a todo tipo de público. La sexualización y la concepción de las mujeres como objetos en algunos de los títulos más vendidos han colocado a la industria la etiqueta de machista y homófoba, pero ¿está cambiando esta situación?

España ya cuenta con 14 millones de personas aficionadas a los videojuegos, de las que un 45% son mujeres y un 55% hombres, según los datos aportados por la Asociación Española de Videojuegos (AEVI). El director de esta organización, José María Moreno, observa una equiparación en cuanto al consumo de estos productos que, inicialmente, estaban dirigidos principalmente a hombres. “Desde hace un tiempo hay un esfuerzo por parte de la industria para hacer contenidos de todo tipo. Eso sumado a la aparición de nuevos dispositivos, principalmente teléfonos móviles y tabletas ha incrementado la participación de las mujeres en los videojuegos”, considera.

Pero el punto desde el que se partía no hace ni mucho menos fácil la transformación de este sector. La socióloga Anita Sarkeesean desarrolló una serie de vídeos documentales en los que explicaba los diferentes roles machistas que han acompañado a las mujeres en los videojuegos a lo largo de su historia. La iniciativa, llamada “Tropes vs Women in Video Games” (Estereotipos contra mujeres en los videojuegos) fue recibida con rechazo y hostilidad por una parte de la comunidad gamer, que inició una campaña de acoso contra Anita Sarkeesean. La socióloga tuvo que cambiar de domicilio ante las amenazas de muerte que recibió e incluso tuvo que suspender una ponencia en la Universidad de Utah por un aviso de tiroteo si ella hablaba de machismo en videojuegos.

En esta secuencia de vídeos, Sarkeesean analiza distintos papeles en los personajes femeninos. Comienza con el rol de “Damisela en apuros”, uno de los primeros en aparecer en los videojuegos y que han conformado la historia de los principales títulos hasta nuestros días. El ejemplo más reconocido es el de la princesa Peach, de la saga Super Mario Bros. Peach es secuestrada en 13 de los 14 juegos de la saga que se han desarrollado, en un relato inspirado en la película King Kong en la que tiene que ser rescatada por su novio Mario de las garras de los malechores. Solo en uno de esos 14 títulos se puede jugar con Peach como protagonista. Incluso en los juegos más actuales de Super Mario para Wii, en los que se permite participar hasta a cuatro jugadores, se la excluye de esa opción.

“Ellas se convierten simplemente en el objeto central de una competición entre hombres. En los juegos del patriarcado, las mujeres no son el equipo rival, son la pelota”, explica Sarkeesean, que también como pone ejemplo el conocido juego de The Legend of Zelda. “En los 25 años de la saga, todas las encarnaciones de la princesa Zelda fueron raptadas, maldecidas, poseídas, convertidas en piedra o arrebatadas de su poder en algún momento. Zelda nunca ha sido la protagonista principal de su propia historia”.

La periodista especializada en videojuegos Paula Croft cree que este personaje “ha ido evolucionando poco a poco”. “en el último juego tenía un protagonismo mayor, le quitaron el vestido -que aunque parece poco relacionado, también le perjudica- y no era la típica damisela”, cuenta. Anita Sarkeesean destaca que, en uno de los títulos de la saga, Zelda utilizaba otro tipo de vestimenta (más cercana a la de un hombre) y podía realizar acciones y ser relevante en la historia, pero en el momento en el que adoptaba su aspecto estereotipadamente femenino, con su vestido, “tardaban tres minutos en capturarla”.

La debilidad de las mujeres se convierte en un rasgo deseable en los personajes femeninos y esto, según Sarkeesean, lleva a “mantener la creencia de que los desequilibrios de poder en las relaciones amorosas son atractivos, esperados o normales”.

Un paso más grave es el fenómeno que la socióloga denomina en sus vídeos “Damisela en eutanasia”. Es frecuente, y sucede cuando los personajes femeninos solicitan que se las asesine con la excusa de que van a convertirse en monstruos, van a ser poseídas por demonios o va a suceder otro hecho más grave. En Pandora’s Tower 2013 y Duke Nukem Forever (en la fotografía), son ellas las que piden expresamente que las mate su pareja o su captor.

En otras ocasiones, la muerte o el maltrato a las mujeres de los juegos proporciona el gancho motivacional de la historia. Las series Max Payne o God of War utilizan el asesinato de las parejas de los protagonistas masculinos como un pretexto para la búsqueda de venganza sangrienta.

Misoginia y sexismo

Otros videojuegos permiten matar directamente a las mujeres a golpes o con sus armas, como es el caso de la saga Grand Theft Auto (GTA), considerada una de las más machistas del mercado. Además, desde el tercer título de esta serie, el jugador (siempre un personaje masculino) puede comprar sexo de prostitutas. Es tan sencillo como pasear con su coche por la calle y llamar a una de ellas, podemos ver entonces en pantalla (de forma velada) como una mujer practica una felación al protagonista. Esta actividad incrementará la conocida como “barra de salud” del personaje, es decir, la energía que le permite correr, nadar o hacer cualquier tipo de actividad en el videojuego.

En la saga God of War es común introducir en la historia minijuegos que recompensan al personaje por haber tenido sexo con una o más mujeres. Se van pulsando diferentes teclas para culminar la acción y, al terminar, el protagonista recibe un suplemento de energía, sube de nivel en el juego, desbloquea pantallas o incluso gana trofeos. En la pantalla, un mensaje de completa sumisión: “Estamos listas para satisfacer todos sus caprichos”.

En 2006 apareció en Japón un videojuego que consistía en acosar y violar a una mujer y a sus dos hijas (una de ellas, claramente menor de edad). La persona que deseara jugar a este título, RapeLay, se ponía en la piel de un acosador y moviendo su ratón podría simular manosear y desnudar a los personajes en un tren lleno de gente. También forzarlas a mantener una relación sexual. El juego fue prohibido en varios países del mundo, pero actualmente en Youtube hay tutoriales para poder conseguirlo sin censuras.

Otros títulos simplemente dotan de sexualidad a sus personajes femeninos con poca ropa, rasgos exagerados y formas de moverse o posturas eróticas.

De Lara Croft a Aloy, la evolución del personaje femenino

La periodista Paula Croft no dudó en escoger el apellido de la famosa protagonista de Tomb Raider para escribir sus análisis de videojuegos. Afirma que es un personaje que le “encanta” por su evolución a lo largo de los años y cuenta a AmecoPress la historia de Lara como ejemplo de que la industria va mejorando.

Lara Croft fue diseñada en 1996 por Toby Gard, cuando salió el primer Tomb Raider. “En entrevistas siempre recalcó que se exageraban mucho sus atributos femeninos para dar a entender que era una mujer realmente, porque la mayoría de personajes eran masculinos o no aparecían en pantalla”. En Tomb Raider 2, cuando vieron el éxito que tuvo la primera entrega, el departamento de marketing decidió potenciar mucho más la sexualidad de Lara, llegó a salir hasta en la revista PlayBoy”, explica Paula. En ese momento, el creador de esta protagonista femenina decidió marcharse, “no quiso cobrar más porque no le parecía bien lo que habían hecho con Lara”, cuenta la periodista.

Para Paula Croft, redactora en MeriStation, el personaje de Tomb Raider refleja la evolución que ha habido en la industria de los videojuegos. “El 14 de septiembre saldrá el nuevo juego y vemos una Lara muy musculada, apenas tiene pecho, no lleva ya esa ropa corta que se la ponía solo para mostrar su cuerpo, y está preparada para enfrentarse a todas las aventuras que se le pongan por delante. Eso sí, siempre hay señores que se quejan de esto, aunque la mayoría agradecemos que sea más realista y acorde con los tiempos que vivimos”.

Otro ejemplo que destaca la periodista es el personaje de Aloy, del videojuego Horizon Zero Dawn, protagonista femenina de su propia historia. “Su productora tuvo que aguantar críticas en cuanto a su físico, porque no era lo suficientemente sexy, pero me alegro de ver que se da menos importancia a estos comentarios, que anteriormente sí que las desarrolladoras y los departamentos de marketing quizá iban con cuidado con eso por si perdían ventas”. Paula Croft considera que “cada vez hay más personajes femeninos” y que se están creando otro tipo de contenidos inclusivos, “como en Overwatch, que también se incluyen distintas sexualidades y un plantel muy diverso. Eso se nota también en los jugadores que acaban en ese juego, va conformándose una base mucho más respetuosa”. Pero este es un proceso lento que, según Paula, solo puede completarse si “las grandes desarrolladoras se atreven a crear personajes femeninos y otro tipo de historias en juegos de alto presupuesto”.

En esta línea, Lidia Arroyo, experta en género y tecnologías de la información y la comunicación (TIC) de la UOC, critica que la lógica que han seguido los juegos más vendidos sea tan agresiva y competitiva. Y echa en falta “un tipo de historia que no fuera solo centrada en matar y en la violencia más extrema, sino que busque desarrollar otras capacidades, como la estrategia intelectual, la cooperación, y conseguir misiones con otro tipo de técnicas”.

“Una propuesta sería que desde el sector ayudaran a las mujeres para que desarrollaran videojuegos con mucho presupuesto (igual que lo tienen ellos) de máxima calidad a nivel audiovisual. Ya no solo videojuegos modestos que traten temas de género o tengan otra mirada, tendrían que tener la industria a su servicio, igual que los hombres”, defiende la experta en TIC.

Machismo en la comunidad

Los contenidos van cambiando, pero una parte de la comunidad gamer sigue siendo muy reaccionaria a la presencia femenina. En competiciones online de deportes (conocidas como esports) los hombres ocupan un 90% de las plazas para jugar y las mujeres solo el 10% restante. Se trata de eventos con gran popularidad mediática que incluso se retransmiten ya por televisión.

No es fácil para ellas llegar hasta allí. Remilia, una estadounidense de 20 años, estuvo a las puertas de convertirse en la primera mujer en competir en la League of Legends Championship Series, pero decidió abandonar a su equipo después de que su imagen apareciera unos segundos en pantalla y recibiera numerosos comentarios ofensivos por su supuesta transexualidad. “Cuando mi equipo celebraba el pase y concedía entrevistas, me senté en posición fetal, lloré y me tomé un tranquilizante”, declaró.

Chloe Sagal fue una importante desarrolladora de videojuegos. Creó un título indie gracias a la financiación que obtuvo por un crowdfunding. El lado más machista de la comunidad gamer acusó a Chloe de usar ese dinero para una operación de cambio de sexo, ya que era una mujer transexual. Ella terminó suicidándose prendiéndose fuego.

En el verano de 2014, se inició una campaña en conocidos foros y páginas web de videojuegos llamada Gamergate. Se originó por una serie de rumores acerca de que Zoe Quinn, la desarrolladora de un videojuego indie que buscaba ponerse en la piel de una persona con depresión, había mantenido una relación con un redactor de la importante web de videojuegos Kotaku. Los rumores los extendió el ex novio de Quinn, y fueron la chispa que encendió todo un polémico enfrentamiento.

Muchas de las personas que apoyaron el conocido como Gamergate aseguraban que lo que se pretendía criticar eran los tratos de favor de los periodistas a determinadas creaciones de videojuegos por relaciones personales con las personas que los desarrollaron, pero detrás de ello se desarrolló una corriente misógina que llevó a cabo amenazas de muerte contra Zoe Quinn, Anita Sarkeesean y otras conocidas mujeres del videojuego.

En España también hubo casos similares, La gamer Marina Amores decidió organizar un evento solo para mujeres, por la necesidad de tener un espacio seguro en el que hablar de videojuegos sin recibir acoso o comentarios misóginos. El acto, llamado Gaming Ladies, fue duramente criticado y Marina Amores terminó abandonando las redes sociales. “Ir en contra del statu quo, como sabrá cualquier feminista, es una cuesta arriba, y yo, personalmente, me he quedado sin fuerzas para seguir tirando”, decía en su mensaje de despedida, después de reconocer que el acoso recibido le causó “problemas de salud”.

Una minoría que hace mucho ruido

El videojuego se ha convertido en la primera opción de ocio a nivel global. Según José María Moreno, en España factura casi 1.400 millones de euros, “casi el doble que el cine y la música juntos”. La variedad de videojuegos en el mercado es inmensa, pero el director de la AEVI lamenta que siempre prevalezcan en la imaginación los títulos más ofensivos o los ejemplos más extremos, generalizando a toda la industria. “Es un sector muy abierto a los géneros y a las razas, y a medida que se han ido sumando mujeres se está enriqueciendo el sector con sus ideas y sus formas de trabajar y está resultando más atractivo a otros públicos”, apunta.

Moreno insiste en que los hombres que utilizan los chats de los videojuegos para acosar “son una minoría”. “Están amparados por el anonimato que tienen. Lo que estamos trabajando desde la asociación y proponemos al Gobierno es formar mejor a los jóvenes. Educar en igualdad, porque los videojuegos no tienen la culpa de todos los males, son ficción”.

Para Lidia Arroyo, no se trata simplemente de ficción. La experta en género ha trabajado en prevención de violencia machista en jóvenes y considera que el sexismo y las acciones violentas hacia los personajes femeninos que los videojuegos permiten vivir en primera persona pueden desencadenar una “normalización” de la violencia contra las mujeres. “Refuerza la imagen de la masculinidad agresiva que puede hacer lo que quiera con el cuerpo de las mujeres”.

El director de la AEVI recuerda que el sistema de clasificación por edades y contenido de los videojuegos es muy detallado, “lo que no puede ser es que se compren videojuegos a los niños y niñas que no vayan acorde con la edad establecida. Tú no pones a tu hijo una película porno o una de terror si no tiene la edad para ello”. Además, recuerda que existen todo tipo de mecanismos de control parental para bloquear contenidos y medir el tiempo que pasamos en frente de la consola.

Lo mismo considera un grupo de jóvenes que creó la web “Cosas de chicas gamers”. “Lo que debería cambiar es la mentalidad de los jugadores. Nadie quiere quedarse sin GTA pero debemos ser conscientes de que los comportamientos que aparecen en ese juego no son los correctos”. El proyecto empezó con dos mujeres, pero después se incorporaron hombres. “Queríamos que todo el mundo pudiera participar, pero conservamos el nombre de la web en femenino para darle más visibilidad a la mujer en esta industria”, explican a AmecoPress.

Este grupo garantiza que no ha recibido comentarios machistas a pesar de que el nombre de su página sea femenino y defiende que no consideran a la comunidad “machista”, sino que creen que se trata de “casos individuales que hacen más ruido del que deberían”. Las chicas de la web sí reconocen que han recibido mensajes de flirteo cuando han utilizado un nick o personaje femenino para jugar.

Añaden que no se sienten incómodas jugando a títulos con algo de contenido machista, pero identifican cuándo la sexualización de los personajes es innecesaria y la rechazan. “Por ejemplo, dicen que Quiet en Metal Gear Solid V: The Phantom Pain, aparecía semi desnuda porque hace la fotosíntesis… En nuestra opinión, una excusa absurda”.

La periodista Paula Croft, en cambio, sí admite haber recibido comentarios misóginos cuando su imagen o su voz ha aparecido en vídeos o en determinados reportajes. “El mandarte a fregar es muy usual, pero se va depurando poco a poco”. En su profesión sí que ha notado que se cuestiona más lo que dice ella que si lo dice un compañero varón. “Te lo intentan explicar. Sí que he notado que son un poco más insistentes si detectan que eres una mujer y tienes alguna ‘falla’ en tu carné de gamer”.

La brecha de creadoras de videojuegos

A pesar de que el número de consumidoras de videojuegos esté aumentando y, prácticamente, equiparándose al de hombres, hay una clara brecha en este sector que se encuentra en el número de mujeres que se dedican al desarrollo de estos productos (informáticas, ingenieras, etc).

Según el Libro Blanco del Videojuego, hay un 17% de mujeres en la parte del desarrollo de videojuegos, un porcentaje en la línea con el 15,4% de mujeres especialistas en tecnología también en nuestro país. “Yo creo que el problema no es que la industria del videojuego sea poco atractiva para las mujeres, sino que hay pocas mujeres que están enfocando su carrera hacia las TIC”, apunta José María Moreno.

Ante esta situación, el director de la AEVI insiste en la importancia de la formación y la educación. “En las etapas tempranas se deberían incluir asignaturas relacionadas con lo tecnológico y lo digital, y hacerlas atractivas para las niñas”. Por otra parte, Moreno destaca que a la industria llegan muchas mujeres por otras ramas, como el diseño, el proceso de arte, los puestos de marketing, finanzas y comunicación.

Para tratar de reducir esta brecha, en España ya se están incorporando iniciativas como el Girls Make Games, unos campamentos de verano surgidos en California que en nuestro país llegaron en forma de talleres dirigidos principalmente a niñas de entre 8 y 17 años, y orientados a incentivar el interés en la programación de videojuegos. Las niñas pueden trabajar en el desarrollo de juegos, crear prototipos, tener referentes femeninos y apoyarse entre sí.

La cofundadora de este proyecto en España, Eleazar Herrera, tiene claro de dónde viene el desinterés de las mujeres por las TIC: “¿A qué juegan las niñas y a qué juegan los niños? Ellos suelen montar piezas; ellas suelen cuidar
muñecas. Parece algo del siglo pasado, pero los estereotipos de trabajo industrial y de trabajo de cuidados condicionan nuestra relación con la tecnología”.

“Ninguna de las niñas llega pensando que no puede hacerlo; están allí para aprender y se lo toman como tal. ¡Es que ni se plantean tener expectativas! Los adultos deberíamos aplicarnos esto. Sería liberador”, zanja.

Fuente:AmecoPress

http://amecopress.net/spip.php?article17942

 

 

Consejos para chicos que quieren disfrutar del amor, y de la vida

Coral Herrera Gómez

Algunos consejillos para chicos que quieren disfrutar del amor:

– El amor es un placer. El amor es una energía renovable, una fuente de goce, placer, aprendizajes, crecimiento, alegría y orgasmos. Si estás en una relación en la que no lo estás pasando bien, o la otra persona no lo está pasando bien, lo mejor es cortar por lo sano. Sufrir por amor daña gravemente la salud emocional y sentimental: no pierdas tu tiempo y tus energías en relaciones que no funcionan.

-El amor no es una guerra, y las personas con las que te juntas no son tus enemigas. Así que puedes relajarte: no tienes por qué ser el ganador, no tienes por qué tratar de someter a tu pareja para sentir que eres el que domina en la relación. No es cierto que los que más se pelean son los que más se desean, no es verdad que del amor al odio hay un paso, y es mentira que quien bien te quiere te hace llorar. Quien bien te quiere te trata bien y contribuye a tu felicidad. Vivimos en un mundo cruel y violento, por eso lo verdaderamente subversivo es lograr relacionarte con la gente desde el amor, la ternura, el cariño, y la alegría de vivir. Además, también puedes separarte con amor y cariño: los finales de las parejas no tienen por qué ser traumáticos, desgarradores o terribles. Otros finales son posibles.

– Amar en libertad: si quieres que el amor sea una experiencia maravillosa, es fundamental que la gente con la que te juntas se sienta libre para quedarse, o para irse de tu lado. Sin libertad, no hay amor. En la relación amorosa tienen que disfrutar ambos: no se puede gozar del amor si no es en condiciones de igualdad, respeto mutuo y reciprocidad. Es imposible que una persona que se sienta obligada o presionada a permanecer en una relación pueda disfrutar del amor. Que nadie te ate con la excusa de que te ama: no perteneces a nadie, todos somos radicalmente libres para estar en una relación o para dejar de estar en ella. Y esto no sólo has de aplicártelo a ti, sino también a tu pareja, que tiene los mismos derechos y libertades que tú, sea hombre o sea mujer.

– No hay por qué sufrir. Hay muchas formas de solucionar los conflictos sin pasarlo mal y sin utilizar la violencia. Puedes intentar hablar de lo que sientes con tu pareja sin tener que enfadaros, sin insultaros, sin faltaros al respeto, sin haceros daño: todo se puede solucionar hablando. Y si no se puede solucionar, siempre os podéis separar con el mismo amor y el mismo cariño con el que empezasteis.

– Aprende a gestionar y a expresar tus emociones. A veces nos invaden unos tsunamis tremendos de emociones muy intensas y muy fuertes que nos hacen sufrir mucho y hacen sufrir a los demás, por eso es tan importante aprender a auto-controlarse, a identificar lo que nos pasa y a ponerle nombre, a expresarlo con la voz y con el cuerpo, a desahogarnos y liberarnos de las inundaciones emocionales que tanto daño nos hacen.

– No te reprimas, y desnúdate cuando hagas el amor: quítate la coraza, el escudo, el casco, y deja las armas. Atrévete a desvestirte y a que te vean por dentro, tal y como eres, tal y como sientes. Comparte tus adentros con generosidad y sintiéndote libre: el amor es más intenso cuando se rozan las almas y se crea intimidad de la buena, cuando hacemos piel con piel y nos sentimos en un espacio seguro y de confianza en el que podemos ser nosotros mismos y caminar desnudos en total libertad.

– Los sentimientos no son cosas de chicas: la capacidad de sentir es una característica esencial de todos los seres vivos. Tenemos emociones porque estamos vivos. Es absurdo pasarte la vida entera reprimiéndolas para no parecer débil. La única emoción que se les permite expresar a los hombres es la ira y el odio: todo lo demás hay que reprimirlo por miedo a lo que pensarán los demás de nosotros. Tenemos derecho a estar tristes, a estar alegres, a sentir miedo, a sentirnos destrozados por dentro, a sentir nostalgia, a sentir ilusión, a sentir dolor, a sentir impotencia. Tenemos derecho a decirlo y a expresarlo, siempre sin hacer daño a nadie.

– No tengas miedo a ser como eres. Todos somos seres fuertes y frágiles a la vez. Somos vulnerables y somos poderosos, a veces estamos bien y otras veces estamos mal, somos sensibles y somos valientes: somos todo a la vez, hombres y mujeres. Todos tenemos heridas en el alma, todos somos a la vez seguros e inseguros, todos nos caemos y nos volvemos a levantar. No somos robots: somos seres sentipensantes. No pierdes tu poder por mostrar tus emociones, por dejarte invadir por la ternura, o por llorar delante de tu gente. Compartir con los demás lo que sentimos es una de las experiencias más liberadoras y sanadoras de la vida: no tengas miedo a mostrarte tal y como eres, tal y como sientes. No te sometas a la tiranía del “qué dirán los demás”.

– Todos los hombres tenéis derecho a amar y a disfrutar del sexo con quien queráis. Ningún amor es ilegal: no importa si sois heteros, homosexuales o bisexuales, ninguna opción es mejor que otra, y todos merecemos ser tratados con respeto, independientemente de nuestra orientación sexual. Los hombres heterosexuales no son superiores, ni son más hombres, ni son mejores que los hombres homosexuales o bisexuales, así que liberaté del mandato machista que te pide que humilles, insultes, te burles y trates mal a los hombres gays para parecer más heterosexual y más macho. Si eres homosexual, piensa que la gente que te quiere de verdad va a seguir queriéndote igualmente. Aún hay muchas resistencias para aceptar otras orientaciones sexuales, pero el cambio es imparable: cada vez más países reconocen el derecho al amor de todos los seres humanos, y el derecho a casarnos con quien queramos.

 Libera a tu polla del patriarcado. Las pollas de hoy en día viven obligadas a funcionar siempre, en todo momento, con cualquier mujer, y a repartir con generosidad sus semillas. Las pollas viven con miedo a no dar la talla, sufren una gran presión para llegar a ser la mejor de todas las pollas. Estas pollas son esclavas y son utilizadas como la prueba máxima de la virilidad de su dueño. No son pollas libres porque están sujetas a los miedos, las carencias, los traumas, los problemas que tienen sus dueños, por eso cuando las pollas están demasiado oprimidas, no funcionan. En el patriarcado, las pollas perdedoras son las de menor tamaño, las pollas raras, las pollas tristes, las pollas que no cumplen con los requisitos que se exigen para ser pollas alfa. Es muy duro llegar a tener una polla alfa de esas que se meten en todos los agujeros de los cuerpos de las mujeres. Son pollas soldado que siempre cumplen con su deber de mostrar la virilidad de su dueño, y de dominar todo su entorno. Son pollas violentas, y cuanto más inseguras, más miedosas, más frágiles, más violentas son y más necesitan sentirse superiores a las demás pollas y a todos los coños que se crucen en su camino. Así que libera a tu polla de tanta mala vibra, de tanta opresión y tantas obligaciones, dale menos importancia, y no la conviertas en el centro de tu universo. Libera tu mente y tus emociones, verás qué rápido se libera tu polla, y comprobarás personalmente cuánto disfrutan las pollas en libertad.

– Las mujeres no son tus enemigas. Las mujeres no somos malas. No somos inferiores, no somos un objeto, no somos propiedad de nadie. No hemos nacido para gustar ni complacer a los hombres, ni para servirles, ni obedecerles, aunque todo el tiempo te lleguen este tipo de mensajes en los formatos más variados: canciones, películas, cómics, textos religiosos, novelas. El patriarcado quiere que creas que tienes que defenderte de las mujeres porque somos interesadas, aprovechadas, manipuladoras, abusonas, y porque utilizamos nuestros encantos para seduciros y dominaros a través de los sentimientos. Sin embargo, nuestro objetivo número uno no es cazar un marido: todas tenemos nuestras vidas, nuestros proyectos, sueños, pasiones, nuestras redes de afecto y redes sociales. Si te enamoras de una mujer, puedes seguir siendo quien eres si perder tu autonomía y tu libertad, y sin que tu compañera pierda las suyas. Si te relacionas con miedo, no podrás disfrutar del amor como te mereces.

– No utilices a las mujeres para mostrar tu hombría. No son un objeto ni un medio para obtener placer, son seres humanos con sentimientos y tienes que respetarlas y tratarlas bien, dentro y fuera de la cama. El sexo no es algo sucio, no es un pecado: es un encuentro íntimo maravilloso entre dos personas que tienen ganas de jugar y de compartir placeres. No importa si sólo vais a compartir una noche, una semana o un año juntos: el sexo es más bonito con risas y con ternura. Y es mucho más bonito cuando gozáis los dos y ella no tiene que fingir para no herir tu orgullo. Así que si vas a compartir placeres con chicas, no sólo pienses en tu propio placer: ellas también quieren tener orgasmos y pasarlo bien.

– Las chicas a las que les gusta el sexo y tienen varias parejas o disfrutan de todas las relaciones que desean con quien desean y como les apetece, no son unas zorras. No son putas, no son ninfómanas. Son mujeres que disfrutan tanto o más que tú del sexo, y eso no es malo, ni en los hombres, ni en las mujeres. Las mujeres tenemos el mismo derecho que los hombres a elegir a nuestras parejas, romper las relaciones si ya no somos felices, y disfrutar del amor con quien nos plazca. Todas tienen el mismo derecho que tú a gozar con quien quieran y cuando quieran: si piensas que tú eres el mejor por tener las relaciones que te de la gana, y las mujeres son lo peor porque hacen lo mismo que tú, entonces estás cayendo en actitudes machistas y en la doble moral.

– Disfruta de tus amigas: no renuncies a la posibilidad de tener amigas, es una experiencia fascinante y te permitirá conocer mejor a las chicas. No te limites a ti mismo: cuanta más gente linda haya a tu alrededor, más rica será tu vida, y estará más llena de afectos. La cultura patriarcal te cuenta que las chicas son objetos, y están para utilizarlas en el sexo, y que si no hay sexo no puede haber una relación bonita con ellas. No es cierto. Puedes tener todas las amigas que quieras: no estás obligado a demostrar tu hombría tratando de tener sexo con ellas. Puedes ser tú mismo con ellas, no tienes que demostrarles nada.

-Si te dicen que no, siempre es no. Incluso si ella está borracha o drogada: no se puede tener sexo con alguien que no está en condiciones de decidir si quiere o no quiere sexo. Lo mismo cuando ya estáis desnudos y habéis empezado a acariciaros: si ella decide parar, tú tienes que respetar su voluntad. El consentimiento es fundamental para follar, no importa si es tu novia o una desconocida, no importa si tienes muchas ganas o te dijeron primero que si y luego que no. No es siempre NO.

-¿Te imaginas siendo papá con 17 años, con 20, con 25?, ¿no verdad?, usa condón. ¿Te imaginas a tus hijos o hijas viviendo sin padre, sabiendo que existes pero que no quieres saber nada de ellos?, ¿no, verdad?. Usa condón.

– Follar sin miedos: ¿cómo te sientes pensando que si no usas condón puedes enfermar o peor, hacer enfermar a tus compañeras sexuales?, ¿te has parado a pensar lo que significa para una mujer tener que pasar por un aborto?, ¿sabías que es la segunda causa de muerte de mujeres en México? Usa anticonceptivos para evitar embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.


– No esperes a que te pidan que te pongas el preservativo. 
Toma la iniciativa siempre: es una muestra de respeto y de compañerismo, una demostración de que eres un tipo grande, responsable y que sabe cuidarse y cuidar a sus compañeras sexuales para que ambos disfrutéis del sexo sin miedos.

– Las mujeres son seres libres, y esto significa que no son propiedad de nadie: ni de su padre, ni de su novio, de nadie. Todos, todas somos seres libres y tenemos derecho a ejercer nuestra libertad sin que nadie nos presione, nos amenace, nos manipule, nos haga sentir culpables, nos metan miedo o nos controlen.

– Confianza y honestidad para disfrutar: amar no es controlar, amar no es vigilar, amar no es castigar. Si logras crear una relación de confianza con tu pareja, es más fácil pasarla bien y liberarse de los celos y de los miedos. Confiar en la otra persona es saber que se siente libre para contarnos cómo se siente, y las cosas que le están pasando. Si nos deja de amar, nos lo dirá. Si se enamora de otra persona, nos lo dirá. Cualquier cosa que ocurra vamos a saberla los primeros, que la otra persona va a ser honesta y sincera con nosotros. Y nosotros con ella.


– No pierdas tu tiempo y tus energías en parecer muy macho. 
Ser hombre es agotador: la mayoría os sentís obligados a obedecer los mandatos del patriarcado, a cuidar siempre vuestra reputación y a demostrar vuestra hombría cada vez que alguien la cuestiona. Liberaté de los mandatos que te obligan a estar dando pruebas constantes de tu virilidad: se vive mejor siendo tal y como eres, sin competiciones y sin sentirse obligado a imitar el modelo de macho patriarcal.


– No pierdas tu tiempo y tus energías en seguir al líder o en tratar de serlo.
 A los niños os educan en la competición: tenéis que ser siempre los vencedores de todas las batallas, los ganadores en todos los deportes, los lideres de todas las manadas. Cuando no sois los líderes, os sentís obligados a seguir a los que mandan, a admirarlos, a respetarlos, y a poneros por debajo de ellos para que ellos se sientan dioses. No malgastes tu corta vida en tratar de ser aceptado en el círculo de los alfa, en imponerte a los demás, en quedar siempre por encima, en demostrar tu poder y tu fuerza, en imitar al líder para estar cerca de él y ocupar los primeros puestos de la jerarquía social. Atrévete a desobedecer y a ser tú mismo: la vida es mucho más hermosa cuando te rebelas a todas las normas que te imponen por haber nacido varón.


– Aprende a quererte y a cuidarte:
 muchos hombres sufren problemas de autoestima, porque la percepción de sí mismos depende mucho del reconocimiento de los demás. Los hombres más inseguros son los que necesitan sentirse importantes, dominar a los demás, ganar todas las batallas, y ejercer la violencia para tener el control. Los hombres más inseguros son también los que se autodestruyen por acción o por omisión: ejercen violencia también contra sí mismos. En todo el mundo, los hombres viven menos años que las mujeres y mueren más porque nadie les enseña a cuidarse a sí mismos: sólo aprenden a machacarse cuando se sienten mal. A la mayor parte de los niños les educan para que crean que su salud y su bienestar es responsabilidad de una mujer (primero la mamá, luego la esposa), y para que aprendan a burlarse de aquellos hombres que sí se cuidan, como si fueran menos hombres. La mayor parte de los varones educados en el patriarcado no van al médico porque tienen miedo, no se toman las medicinas cuando enferman a no ser que tengan a alguien encima, no cuidan su dieta, no piden ayuda cuando la necesitan, y no prestan atención a los síntomas que delatan una enfermedad grave. Los hombres consumen más drogas y alcohol, y mueren más a causa de las sobredosis, los accidentes de tráfico, los deportes de riesgo y las peleas que acaban en asesinato. Esto quiere decir que es urgente que los hombres se responsabilicen de su salud mental, emocional y física, que aprendan a aceptarse tal y como son, que mejoren su autoestima y aprendan a cuidarse a sí mismos y a cuidar a los demás.

– Aprende a cuidar a tu gente: pasamos muchos años recibiendo cuidados, al principio y al final de nuestras vidas. Nos cuidan cuando somos bebés, cuando somos niños, cuando enfermamos y cuando envejecemos, y casi siempre son mujeres las que os cuidan: las abuelas, la madre, la esposa, la hija. Para cambiar el mundo hay que repartir entre todas y todos los cuidados, especialmente entre los jóvenes y adultos que tenemos salud y energías. Cuidar no es algo propio de la naturaleza de las mujeres: lo llevamos todos dentro porque es lo que nos permitió desarrollarnos como especie. Somos seres muy frágiles y vulnerables que no podríamos sobrevivir en soledad, así que es fundamental que nos cuidemos, a nosotros mismos y a las personas que queremos.

– Cuida a tu pareja: la comunicación, la sinceridad, el respeto, la honestidad y los buenos tratos son fundamentales para poder disfrutar en una relación. Tratar bien a tu compañera supone considerarla una igual a ti: no es tu sirvienta, no es tu esclava, y no se merece que machaques su autoestima para tenerla dominada. No hace falta dominar para tener una relación: sólo hay que aprender a tratarse bien y a quererse bien.


– Hay muchas formas de relacionarse, de amarse y de quererse.
 Puedes tener relaciones íntimas sin sexo, relaciones sexuales sin romanticismo, puedes tener una pareja con exclusividad, o puedes tener varias, puedes elegir qué modelo seguir o puedes construir el tuyo propio junto a las personas que quieras. Elijas lo que elijas, lo importante es que seas honesto y hables abiertamente de lo que deseas y lo que te apetece en estos momentos de tu vida, de tu concepción del amor, de tus sentimientos y emociones con las personas con las que te relacionas. Ante todo tiene que haber respeto y buen trato: si eres poliamoroso, por ejemplo, tienes que cuidar a tu pareja o tus parejas, y pactar las condiciones en las que vais a relacionaros. Lo que no se vale es pedirle a tu pareja amor en exclusiva mientras tú tienes otras compañeras y no se lo cuentas a tu pareja. Honestidad ante todo.

– Si quieres cambiar el mundo, empieza por ti mismo, y juntaté con más gente que quiera rebelarse y transformar esta realidad. Uno de los primeros pasos consiste en revolucionar el mundo del sexo, las emociones, los afectos y los cuidados. Es fundamental que aprendamos a relacionarnos en horizontal para no construir relaciones de dominación y sumisión, y para poder imaginar otras formas de organizarnos y de querernos. El mundo está organizado en una estructura jerárquica: en el patriarcado los hombres ocupan los puestos más altos, y las mujeres los más bajos de la pirámide. Los hombres acumulan la mayor parte de las riquezas y los recursos, las mujeres son más pobres. Las mujeres negras o indígenas están en la base de la pirámide, e incluso más abajo si además son niñas, pobres, discapacitadas, ancianas o lesbianas. A los hombres les dominan otros hombres: en lo alto de la pirámide hay un grupo muy reducido de hombres poderosos, todos blancos y ricos, la mayor parte heterosexuales y occidentales.  Esto supone que todos vivimos inmersos en luchas de poder con los de arriba y los de abajo, y que sólo podremos cambiar este sistema tan desigual, injusto y cruel cuando empecemos a relacionarnos de tú a tú, cuando todos tengamos los mismos derechos, cuando acabe la explotación, el abuso y la violencia. Hay que acabar con las jerarquías, la desigualdad y las luchas de poder: viviríamos mejor colaborando, cooperando, y trabajando en equipos en el que todos tengamos los mismos derechos y oportunidades.

– Sé desobediente, libérate del patriarcado: todos y todas llevamos el machismo dentro porque nos han educado en el patriarcado. La buena noticia es que podemos liberarnos, desaprender y despatriarcalizarnos, a solas y colectivamente. Cuanto más desobediente seas, más libre te vas a sentir para ser quien eres realmente, y vas a tener menos miedo a que los demás se burlen, te insulten o cuestionen tu virilidad. Libera tu sexualidad, tu mente, tus emociones, tu cuerpo, tu erotismo, tu deseo del patriarcado, y hazlo en buenas compañías.

El machismo no nos deja disfrutar del amor porque no nos deja relacionarnos en igualdad a los hombres y a las mujeres. Para acabar con el machismo hay que desaprender todo lo que aprendimos, desobedecer todos los mandatos de género, romper con los mitos y los estereotipos machistas, cuestionar nuestras creencias, romper nuestros esquemas, liberar nuestras emociones, activar la imaginación e inventar otras formas de ser hombres, y otras formas de querernos.

Hay que desobedecer al patriarcado para gozar y liberarnos todos juntos: que al final lo que queremos todas y todos es disfrutar del amor y de la vida, compartir placeres y risas, cuidar y que nos cuiden, querer y que nos quieran, y gozar en buena compañía el ratito que pasamos vivos en este mundo, ¿no?

Fuente:
https://haikita.blogspot.com/2018/01/consejos-para-chicos-que-quieren.html

“La sentencia a ‘la manada’ tiene efectos incluso para las mujeres que no han sido agredidas”

La investigadora y experta en violencia sexual Bárbara Tardón analiza el fallo que condena a ‘la manada’ a nueve años de cárcel por abuso sexual

“El sistema está invisibilizando lo que se da con mayor frecuencia, es decir, aquellos casos en los que no media el uso de la fuerza e intimidación”, explica

Lamenta que el Estado español “incumpla” sus obligaciones sobre violencia sexual y asegura que las víctimas se enfrentan a un camino lleno de obstáculos.

 

 

El caso de ‘la manada’ y  la sentencia que condena a sus miembros a nueve años de cárcel por abusar sexualmente de la joven que les denunció en los Sanfermines de 2016 ha puesto sobre la mesa lo que ella lleva años investigando. Bárbara Tardón, investigadora y experta en violencia sexual, ha plasmado en su tesis – La violencia sexual: desarrollos feministas, mitos y respuestas normativas globales (junio, 2017)– lo que, a su juicio, hace posible que sean dictados fallos como el que la Audiencia Provincial de Navarra leyó el pasado jueves. Una “ideología patriarcal” que, dice, “se cuela en todos los ámbitos” y que invisibiliza una violencia sexual “sistémica”.

¿Qué evidencia la sentencia a ‘la manada’?

Lo que hace la sentencia es demostrar que todos los prejuicios y estereotipos de género que se dan en violencia sexual se reproducen en el sistema judicial. Esto quiere decir que hay una ideología detrás, una estructura, el sistema patriarcal, que se cuela en todos los espacios de socialización, incluso en aquellos en los que nos creemos que no existe ideología. Pensamos que las leyes y las normas son neutrales. Y al final, en quienes más repercute esto es principalmente en las mujeres, pero no solo en las víctimas, sino que tiene efectos para todas, también para las que no han sido agredidas.

¿De qué manera se articula este impacto?

El mensaje, al fin y al cabo, es perpetuar el mito que hay sobre las violencias sexuales: que solamente existe un tipo, que es lo que se denomina la violación genuina, y todo lo que sale de ahí no merece el mismo rechazo. Esta violación genuina es la que permanece en el imaginario colectivo como una agresión a manos de un desconocido, que implica altos niveles de fuerza o violencia y que se perpetra en un callejón o calle oscura y de noche.

La ideología patriarcal nos dice que solo existen esas víctimas, pero en realidad la mayoría de casos no se corresponden con ese prototipo. Esto impacta de forma global porque lo que está invisibilizando el sistema es lo que se da con mayor frecuencia, es decir, aquellos casos en los que no media el uso de la fuerza e intimidación.

El tipo de fuerza e intimidación que considera la justicia como tal…

Sí. En realidad, la clave es la concepción de consentimiento que tiene la justicia. Y es que se concibe de una manera patriarcal –tanto en cómo está plasmado en la ley como en cómo se interpreta– porque se corresponde con los mitos que se tienen de la violencia sexual. Es decir, se entiende únicamente el consentimiento en función de si media fuerza e intimidación, pero hay mujeres que no pueden decir ‘no’ ni ‘sí’ porque hay circunstancias que se lo impiden.

¿De qué manera debemos definir el consentimiento?

Está muy bien definido por por varios tribunales y estándares internacionales, por ejemplo el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia o para Ruanda. Todo el mundo está entrando ahora en que hay que definir el consentimiento, pero en este marco internacional de Derechos Humanos ya se entiende que solo hay consentimiento cuando existe plena autonomía sexual. Una autonomía que no se da cuando existen una serie de factores que hacen que ese consentimiento no sea libre, por ejemplo, la coacción, un entorno de poder, el uso de la fuerza, algún tipo de diversidad funcional, el uso de sustancias químicas…

Yo creo que es urgente politizar el consentimiento, es decir, entablar una discusión sobre sus márgenes. Hasta hace dos días hablábamos de violencia doméstica y en el momento en que empezamos a hablar de violencia de género conseguimos politizarla.

En las reflexiones feministas a veces se habla de dejar de hablar de consentimiento para pasar a hablar de deseo.

A mí me parece algo muy interesante y creo que es fundamental hablar de ello. El movimiento feminista adelanta conceptos y debates varias décadas…pero en términos jurídicos es muy complicado hablar de deseo. Sería dar un paso para el que creo que nuestro sistema judicial no está preparado. Yo apuesto por definir y desgranar qué es el consentimiento primero.

Estos días se habla mucho de reformar el Código Penal e incluso el Gobierno se ha mostrado dispuesto a modificarlo. ¿Lo ve algo necesario?

Creo que el Código Penal merece una modificación, no para aumentar las penas, sino para dejar de jerarquizar a las víctimas y supervivientes de la violencia sexual porque a través de sus tipos penales perpetúa los mitos de que merece mayor desaprobación cuando se produce el uso de la fuerza o cuando hay penetración que cuando no. Pero la clave es la interpretación, en base a estereotipos y prejuicios, que se hace de la ley. Me preocupa que nos estemos centrando tanto en el Código Penal que estemos obviando todo lo demás que no funciona. Da igual que tengamos la mejor norma del mundo si no tenemos políticas públicas, formación, protocolos de atención o educación afectivo sexual, entre otras cosas.

¿El Estado español asume sus responsabilidades en materia de violencia sexual?

El Estado tiene una serie de obligaciones que son innegociables, pero en el marco de la violencia sexual ha sido profundamente irresponsable y las incumple. Las víctimas se enfrentan a una tierra baldía, no tienen ningún tipo de apoyo por parte  para ser asistidas y proteger sus derechos. Si hacemos una evaluación de lo que ha hecho el Estado español en los últimos 40 años, el panorama es desolador en todos los ámbitos: en el educativo, de prevención, asistencial, judicial y en el de la reparación integral de las víctimas. El Estado no ha hecho nada y la forma más clara de verlo es en la ausencia de políticas públicas.

En su tesis, hace un recorrido por la violencia sexual con una perspectiva histórica. ¿Cuáles han sido las conclusiones más importantes?

Si analizamos la historia de la violencia sexual como lo he hecho yo –de la Edad Antigua a la Edad Contemporánea–, se comprueban tres cosas fundamentales. Por un lado, que la violencia sexual ha sido invisible a lo largo de la historia. En segundo lugar, que su prevalencia es sistémica y, por último, que no se trata de un hecho ahistórico, como nos quieren hacer ver. Se comprueba que es intrínseca a las relaciones sociales y, por lo tanto, es profundamente política: su finalidad última es controlar el cuerpo de las mujeres y su sexualidad.

Afirma que el camino del acceso a la justicia para las víctimas de violencia sexual es “un camino tortuoso”. ¿Por qué?

Las víctimas o supervivientes que deciden dar el paso de denunciar o contar su historia a lo que se enfrentan es a un camino repleto de obstáculos. Cada paso que dan es como si se encontraran una puerta de acero que deben franquear. Lejos de ser un recorrido que debe llevar a una reparación, se enfrentan a un infierno. Por eso una amplia mayoría de mujeres que llegan a acceder al sistema dicen que si volvieran atrás y supieran lo que tenían que vivir, no

Fuente: Marta Borraz  . eldiario.es   Revisado 5 mayo 2018